Inhibidores SGLT2 en diabetes felina: el fármaco no elimina el riesgo, lo vuelve invisible

Resumen ejecutivo
En mayo de 2026 la AAHA publicó su primera guía de manejo de diabetes dedicada exclusivamente a gatos, separándola de la guía mixta perro-gato de 2018. El cambio central es la incorporación de dos inhibidores del cotransportador sodio-glucosa tipo 2, bexagliflozina y velagliflozina, como alternativa oral de primera línea a la insulina en gatos recién diagnosticados. Funcionan: en el ensayo comparativo más riguroso la velagliflozina resultó no inferior a la insulina porcina, con mejores parámetros glucémicos secundarios y prácticamente sin hipoglucemia clínica. El problema es lo que traen a cambio. En ese mismo ensayo, la cetoacidosis diabética ocurrió en 7% de los gatos tratados con velagliflozina y en ninguno de los tratados con insulina. Y la mayoría de esos episodios se presenta con glucemia normal, un cuadro que no existía en la práctica veterinaria antes de 2022 y que es invisible para la herramienta de vigilancia de siempre. La guía formaliza el cambio de mirada: retira la curva de glucosa intrahospitalaria y pone el control de cetonas en el centro durante las primeras dos semanas. A eso se suma una divergencia regulatoria que importa antes de prescribir, porque la FDA contraindica el uso en gatos previamente tratados con insulina mientras la EMA lo permite y explica cómo hacer la transición.
Detalles adicionales del estudio
| Campo | Detalle |
|---|---|
| Guía ancla | 2026 AAHA Diabetes Management Guidelines for Cats. American Animal Hospital Association, mayo de 2026. Primera guía de la asociación dedicada solo a felinos |
| Ensayo comparativo principal | Niessen SJM, Kooistra HS, Forcada Y, et al. Journal of Veterinary Internal Medicine. 2024;38(4):2099-2119. Ensayo prospectivo, aleatorizado, controlado con comparador activo, abierto, de no inferioridad. 127 gatos para seguridad y 116 para eficacia |
| Ensayo de bexagliflozina | Behrend EN, et al. Journal of Veterinary Internal Medicine. 2023;37(3):915-924. 84 gatos recién diagnosticados |
| Ensayo de monoterapia con velagliflozina | Estudio SENSATION, 252 gatos, fuente de los datos de riesgo por subgrupo |
| Revisión de referencia | Cook AK, Behrend E. SGLT2 inhibitor use in the management of feline diabetes mellitus. Journal of Veterinary Pharmacology and Therapeutics. 2025;48(Suppl 1):19-30 |
| Fuentes regulatorias primarias | Ficha técnica FDA de Senvelgo (NADA 141-568) y de Bexacat; anexo de producto de la EMA para Senvelgo, registro comunitario europeo |
| Conflictos de interés declarados | Las guías AAHA 2026 fueron desarrolladas con apoyo educativo de Adapet, Boehringer Ingelheim, Dechra y Merck Animal Health, que incluye a los fabricantes de los productos recomendados. Los autores de la revisión de referencia declaran ser consultores pagados de Boehringer Ingelheim, y uno de ellos también de Elanco. En el ensayo de bexagliflozina, un autor era empleado y accionista de IncreVet |
| Nota sobre extrapolación | A diferencia de la investigación en producción animal, donde las condiciones ambientales y productivas locales modifican los resultados, la farmacocinética de estos compuestos, el umbral renal de glucosa del gato y la fisiopatología de la cetoacidosis son propiedades de la especie. La evidencia internacional es directamente aplicable |
Qué cambió, y por qué importa más de lo que parece
La diabetes mellitus felina se maneja con insulina desde hace décadas, y ese manejo tiene un costo que rara vez aparece en las discusiones técnicas. Se estima que tres de cada diez gatos diabéticos son eutanasiados durante el primer año tras el diagnóstico, con el costo del tratamiento y el impacto en el estilo de vida del propietario entre los motivos principales. Dos inyecciones diarias, controles de glucemia, riesgo de hipoglucemia y visitas frecuentes a la clínica configuran una carga que muchos hogares no sostienen.
Ese dato reencuadra todo lo demás. La adherencia funciona acá como determinante de supervivencia, no como asunto de comodidad.
Contra ese telón de fondo aparecen los inhibidores SGLT2: una solución oral o un comprimido, una vez al día, sin refrigeración, que el propietario administra directamente en la boca o sobre una pequeña porción de alimento húmedo. La FDA aprobó bexagliflozina (Bexacat) en diciembre de 2022 y velagliflozina (Senvelgo) en 2023, ambos para diabetes felina no complicada.
El mecanismo, y de dónde viene el problema
El cotransportador sodio-glucosa tipo 2 se encuentra en el túbulo contorneado proximal del riñón y reabsorbe la mayor parte de la glucosa filtrada por el glomérulo. Inhibirlo significa que esa glucosa no vuelve a la circulación y se excreta por orina. La glucemia baja sin intervenir en el metabolismo intracelular de la glucosa ni en la señalización de insulina.
De ahí vienen las dos caras del fármaco.
La favorable es que el riesgo de hipoglucemia clínica resulta prácticamente nulo, porque el mecanismo no fuerza la entrada de glucosa a las células. Eso elimina la preocupación que más angustia a los propietarios de pacientes diabéticos.
La desfavorable es más sutil. Al no aportar insulina, el fármaco depende de que el gato conserve producción endógena suficiente. Un paciente con reserva de células beta agotada queda con glucemia controlada por vía renal y, al mismo tiempo, sin la insulina necesaria para frenar la lipólisis y la cetogénesis. El resultado es cetoacidosis con glucosa normal.
Qué tan bien funciona
El ensayo más riguroso es el de Niessen y colaboradores (2024), aleatorizado y con comparador activo: velagliflozina oral una vez al día contra insulina porcina lenta dos veces al día, en gatos de propietarios.
A día 45 hubo éxito de tratamiento en 29 de 54 gatos con velagliflozina (54%) y en 26 de 62 con insulina (42%), lo que demostró no inferioridad. El detalle está en que los parámetros glucémicos secundarios favorecieron con claridad al fármaco oral:
| Parámetro | Velagliflozina | Insulina |
|---|---|---|
| Glucemia media de la curva ≤14 mmol/L | 82% | 45% |
| Glucemia mínima de la curva ≤9 mmol/L | 74% | 52% |
| Fructosamina sérica ≤450 μmol/L | 72% | 44% |
| Mejora de calidad de vida reportada | 81% | 74% |
En el ensayo de campo europeo, los veterinarios clasificaron como controlada la diabetes del 81% de los gatos con velagliflozina y del 64% del grupo insulina. El control glucémico se alcanza rápido: la glucosuria comienza desde la primera dosis y el efecto sostenido aparece dentro de la primera semana.
El dato que ordena todo el resto
En ese mismo ensayo, la cetoacidosis diabética ocurrió en 7% de los gatos tratados con velagliflozina y en 0% de los tratados con insulina.
Ese contraste es la clave. El fármaco no es mejor ni peor que la insulina. Redistribuye el riesgo: elimina casi por completo la hipoglucemia y a cambio instala una complicación que el grupo comparador simplemente no presentó.
Y esa complicación tiene una característica que la vuelve particularmente peligrosa en la clínica.
Cetoacidosis euglucémica: el cuadro que no se parece a lo que enseñaron
La cetoacidosis diabética clásica combina hiperglucemia marcada, cetonemia o cetonuria y acidosis metabólica. Todo clínico aprendió a sospecharla ante un gato diabético descompensado con glucemia muy alta.
La cetoacidosis euglucémica tiene la misma causa de fondo, un déficit absoluto o relativo de insulina insuficiente para las demandas metabólicas, pero se presenta con glucemia normal, definida como menor o igual a 250 mg/dL. El fármaco sigue excretando glucosa por orina mientras el cuadro metabólico se deteriora, de modo que la cifra que el clínico usaría como alerta permanece tranquilizadora.
Los datos del estudio de 252 gatos dimensionan el fenómeno:
- 77,8% de los episodios de cetosis o cetoacidosis se presentaron en rango euglucémico
- 85,7% ocurrieron dentro de los primeros 14 días de tratamiento
- La incidencia fue de 18,4% en gatos previamente tratados con insulina y de 5,1% en gatos vírgenes de insulina
La ficha técnica estadounidense lo traduce en una regla operativa: la aparición súbita de hiporexia, anorexia, letargia, deshidratación o pérdida de peso obliga a suspender el fármaco y evaluar cetoacidosis independientemente del nivel de glucemia.
Ambos productos llevan recuadro de advertencia de la FDA. Un análisis de farmacovigilancia poscomercialización sobre la base de eventos adversos de esa agencia encontró señales de riesgo más fuertes para bexagliflozina que para velagliflozina, tanto en cetoacidosis como en cetosis.
Dos reguladores, la misma evidencia, conclusiones opuestas
La pregunta clínica más riesgosa es si el fármaco puede usarse en un gato que ya venía con insulina. Las dos agencias regulatorias de referencia responden distinto.
La ficha técnica de la FDA lo contraindica en el recuadro de advertencia, sin matices: no usar en gatos con diabetes mellitus que hayan sido tratados previamente con insulina, que estén recibiendo insulina, o con diabetes insulinodependiente, porque su uso o el retiro de insulina para iniciarlo se asocia a cetoacidosis, cetoacidosis euglucémica y muerte.
El anexo de producto de la EMA lo permite. Establece que para gatos previamente tratados con insulina u otro antidiabético la pauta posológica es la misma, y detalla cómo hacer la transición: omitir la dosis vespertina de insulina del día anterior al inicio de la velagliflozina.
Los datos de incidencia, 18,4% contra 5,1%, respaldan la posición más restrictiva. Y eso tiene una consecuencia práctica para el hemisferio sur: si el producto llega por la vía de registro europea, que es la ruta habitual para Latinoamérica y cuya ficha técnica está en español, el veterinario tendrá en la mano un documento que autoriza precisamente el escenario de mayor riesgo.
Cómo se selecciona al paciente y qué se monitorea
La guía AAHA 2026 introduce dos cambios de monitoreo coherentes entre sí.
El primero es que ya no se recomienda la curva de glucosa intrahospitalaria, porque la hiperglucemia de estrés en el ambiente clínico distorsiona la lectura. En su reemplazo, monitoreo continuo de glucosa y observación de signos clínicos en el domicilio.
El segundo es que el control de cetonas pasa al centro. La recomendación es medir cetonas en orina o sangre cada 1 a 3 días durante las primeras dos semanas, y ante cualquier signo de enfermedad. El propietario puede hacerlo en casa con tira reactiva sobre la orina en la arena sanitaria, lo que abarata y simplifica el seguimiento.
En cuanto a selección, el candidato debe conservar función residual de células beta, y no existe un umbral establecido que determine cuánta insulina endógena es suficiente. Los criterios de exclusión al inicio son concretos: no iniciar en gatos con cetonuria, cetonemia, pancreatitis, anorexia, deshidratación o letargia al momento del diagnóstico, porque sugieren enfermedad concurrente y elevan el riesgo.
Los factores que aumentan el riesgo de cetoacidosis euglucémica, según la documentación del fabricante, son un período prolongado de diabetes no tratada antes de iniciar, enfermedad inflamatoria o endocrina concurrente, signos compatibles con cetoacidosis, y cetonemia o cetonuria previa.
Hay un punto de manejo que merece atención porque contradice la intuición clínica. El tratamiento de la cetoacidosis euglucémica exige suspender el fármaco, hospitalizar, aplicar fluidoterapia intravenosa e insulina de acción corta aunque la glucemia sea normal, con suplementación de glucosa o dextrosa en los fluidos si la glucemia está en 250 mg/dL o menos. Es decir, se administran insulina y glucosa simultáneamente. El propio fabricante advierte que el protocolo puede parecer contraintuitivo.
Interpretación Evidencia Vet
El titular fácil de estas guías es que la diabetes felina ya se puede tratar con un fármaco oral. Es cierto, y para muchos hogares cambia el pronóstico del paciente, considerando que la carga del tratamiento inyectable está entre los motivos de eutanasia durante el primer año.
Pero el cambio de fondo es de vigilancia clínica antes que farmacológico. Durante décadas la glucemia fue el indicador que ordenaba el manejo del gato diabético, y con estos fármacos deja de cumplir esa función en el escenario más grave. El 7% de cetoacidosis frente a 0% en el grupo insulina, con casi ocho de cada diez episodios en euglucemia, describe un riesgo que no se detecta con la herramienta de siempre.
La consecuencia práctica es que el filtro decisivo se corre hacia atrás, a la selección del paciente. Y ahí aparece una asimetría incómoda: el candidato ideal es el gato recién diagnosticado y nunca tratado con insulina, que es justamente el paciente sobre el cual el clínico tiene menos información acerca de su reserva de células beta. No existe un umbral definido de insulina endógena suficiente, de modo que la selección se apoya en criterios de exclusión y no en una medición positiva de aptitud.
La divergencia entre FDA y EMA sobre los gatos pretratados con insulina merece leerse como lo que es: dos agencias evaluando el mismo cuerpo de evidencia y llegando a conclusiones opuestas sobre la pregunta más riesgosa. Los datos de incidencia respaldan la posición restrictiva, y esa es una lectura propia y no una conclusión de las guías, que no abordan la discrepancia.
Corresponde declarar dos límites. El primero es de independencia: las guías AAHA 2026 recibieron apoyo de los fabricantes de los productos que recomiendan, y los autores de la revisión de referencia son consultores pagados de esas mismas empresas. Nada de eso invalida los datos de los ensayos aleatorizados, pero en un documento cuya conclusión es adoptar un fármaco nuevo, el lector debería conocerlo. El segundo es de disponibilidad: no fue posible verificar si estos productos cuentan con registro vigente ante el Servicio Agrícola y Ganadero para su comercialización en Chile, dato que cada clínico puede consultar en la base de medicamentos autorizados del organismo.
Conclusión
Los inhibidores SGLT2 resuelven un problema real de la diabetes felina, que es la carga del tratamiento inyectable sobre el hogar, y lo hacen con eficacia no inferior a la insulina y sin hipoglucemia clínica relevante. Ese avance es genuino y explica por qué la AAHA les dio un lugar central en su primera guía dedicada solo a gatos.
Lo que traen a cambio excede a un efecto adverso más en una lista. Sustituyen un riesgo conocido y vigilable por otro que la práctica veterinaria no había tenido que reconocer antes, y que resulta invisible para el parámetro de seguimiento habitual. El 7% de cetoacidosis frente a cero en el grupo insulina, concentrado en las primeras dos semanas y mayoritariamente en euglucemia, define dónde está el margen de error. Ese margen no se administra ajustando la dosis, porque aumentarla no mejora la respuesta, sino eligiendo bien al paciente y midiendo cetonas en vez de glucosa durante el período crítico.
Puntos clave
- La AAHA publicó en mayo de 2026 su primera guía de diabetes dedicada exclusivamente a gatos, separada de la guía mixta de 2018.
- Bexagliflozina y velagliflozina reducen la glucemia bloqueando la reabsorción renal de glucosa, sin actuar sobre el metabolismo intracelular ni la señalización de insulina.
- En el ensayo aleatorizado de no inferioridad, el éxito de tratamiento a día 45 fue 54% con velagliflozina y 42% con insulina, con parámetros glucémicos secundarios claramente favorables al fármaco oral.
- En ese mismo ensayo, la cetoacidosis diabética ocurrió en 7% de los gatos con velagliflozina y en ninguno de los tratados con insulina.
- El 77,8% de los episodios de cetosis o cetoacidosis se presentaron con glucemia normal, y el 85,7% dentro de los primeros 14 días.
- La incidencia fue de 18,4% en gatos previamente tratados con insulina contra 5,1% en gatos vírgenes de insulina.
- La FDA contraindica el uso en gatos pretratados con insulina; la EMA lo permite e indica cómo hacer la transición.
- La guía retira la curva de glucosa intrahospitalaria por hiperglucemia de estrés y sitúa el control de cetonas cada 1 a 3 días durante las primeras dos semanas.
- El tratamiento de la cetoacidosis euglucémica requiere insulina de acción corta aunque la glucemia sea normal, con glucosa simultánea en los fluidos si es de 250 mg/dL o menos.
- Las guías fueron desarrolladas con apoyo de los fabricantes de los productos recomendados, y los autores de la revisión de referencia son consultores pagados de esas empresas.
Referencias
-
American Animal Hospital Association. 2026 AAHA Diabetes Management Guidelines for Cats. AAHA; 2026.
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Niessen SJM, Kooistra HS, Forcada Y, et al. Efficacy and safety of once daily oral administration of sodium-glucose cotransporter-2 inhibitor velagliflozin compared with twice daily insulin injection in diabetic cats. Journal of Veterinary Internal Medicine. 2024;38(4):2099-2119. https://doi.org/10.1111/jvim.17124
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Behrend EN, Ward CR, Chukwu V, et al. Velagliflozin, an SGLT2 inhibitor, as once-daily, oral solution, stand-alone therapy for feline diabetes mellitus. Estudio SENSATION.
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Behrend EN, et al. Bexagliflozin for the treatment of feline diabetes mellitus. Journal of Veterinary Internal Medicine. 2023;37(3):915-924. https://doi.org/10.1111/jvim.16730
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Cook AK, Behrend E. SGLT2 inhibitor use in the management of feline diabetes mellitus. Journal of Veterinary Pharmacology and Therapeutics. 2025;48(Suppl 1):19-30. https://doi.org/10.1111/jvp.13466
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Food and Drug Administration. SENVELGO (velagliflozin oral solution), Freedom of Information Summary, NADA 141-568, e información de prescripción con recuadro de advertencia. Boehringer Ingelheim Vetmedica; 2023.
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Servicio Agrícola y Ganadero. Base de datos de medicamentos veterinarios autorizados para comercialización y uso en Chile. SAG.
¿Qué significa esto en terreno?
- Reservar los inhibidores SGLT2 para gatos recién diagnosticados y nunca tratados con insulina, siguiendo el criterio más restrictivo de las dos fichas técnicas, dado que la incidencia de cetoacidosis fue de 18,4% en pretratados contra 5,1% en vírgenes.
- Descartar cetonuria o cetonemia antes de iniciar, junto con pancreatitis, anorexia, deshidratación y letargia, porque sugieren enfermedad concurrente.
- Instruir al propietario en el control domiciliario de cetonas cada 1 a 3 días durante las primeras dos semanas, con tira reactiva sobre la orina en la arena sanitaria, que es la ventana donde ocurrieron 85,7% de los episodios.
- Dejar por escrito la regla de suspensión: anorexia, letargia, deshidratación o pérdida de peso obligan a interrumpir el fármaco y consultar de inmediato, sin importar la glucemia.
- No usar la glucemia como criterio para descartar cetoacidosis en un gato que recibe estos fármacos, dado que 77,8% de los episodios cursaron con valores normales.
- Tener preparado el protocolo de cetoacidosis euglucémica antes de prescribir, incluyendo insulina de acción corta con suplementación simultánea de glucosa en los fluidos cuando la glucemia sea de 250 mg/dL o menos.
- Abandonar la curva de glucosa intrahospitalaria como herramienta de seguimiento, reemplazándola por monitoreo continuo y observación domiciliaria.
- Verificar el estado de registro del producto ante el Servicio Agrícola y Ganadero antes de planificar su uso en Chile.
Cómo citar este resumen
Conejeros, A. (2026). Inhibidores SGLT2 en diabetes felina: el fármaco no elimina el riesgo, lo vuelve invisible. Evidencia Vet. Recuperado de https://evidenciavet.cl/clinica-pequenos-animales/sglt2-diabetes-felina-cetoacidosis-euglucemica/.
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