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Suplementación energética en novillos a pastoreo: qué mejora, qué no, y dónde está el límite

Por Aquiles Conejeros, Médico Veterinario16 min de lectura
Portada de Evidencia Vet sobre suplementación energética en terminación de novillos a pastoreo en Chile

Resumen ejecutivo

La producción de carne bovina en Chile descansa mayoritariamente en sistemas pastoriles de baja incorporación tecnológica, y el país importa cerca de la mitad de la carne que consume. En ese contexto, cualquier estrategia que mejore el rendimiento de la fase de terminación sin trasladar los animales a confinamiento tiene interés económico directo. Un ensayo realizado en el Centro Experimental La Pampa de INIA, en la Región de Los Lagos, siguió durante 116 días a 48 novillos cruza Aberdeen Angus x Hereford para evaluar qué ocurre al corregir el déficit energético de la pradera con niveles crecientes de un suplemento de avena y maíz. Los resultados obligan a distinguir con precisión qué mejora y qué no. La ganancia diaria de peso no cambió entre tratamientos, pero el peso de canal, el rendimiento y la cobertura de grasa sí mejoraron respecto del grupo sin suplemento, y siguieron aumentando hasta el nivel más alto evaluado, 1,5% del peso vivo. La recomendación de los autores de no superar 1,0% no responde a un techo productivo, sino a un criterio de composición de la carne: un isómero de ácido graso trans asociado a riesgo cardiovascular aumentó de forma progresiva con la dosis de grano. Este artículo reúne esos hallazgos con la evidencia regional disponible sobre suplementación en sistemas de ryegrass, explica el mecanismo fisiológico que separa la ganancia de peso viva del rendimiento de canal, y precisa qué implicancias tiene todo esto para un sistema productivo que comercializa su carne apelando al origen pastoril.

Detalles adicionales del estudio principal

Campo Detalle
Título Effects of increasing levels of an energy supplement on productive performance and beef quality of finishing grazing steers
Autores Tesorero M, Morales R, Subiabre I, Arias RA
Instituciones Instituto de Producción Animal y Centro de Investigación de Suelos Volcánicos, Universidad Austral de Chile (Valdivia); Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA Remehue (Osorno)
Revista Chilean Journal of Agricultural & Animal Sciences, 2026, volumen 42, número 1, páginas 11-25. Acceso abierto bajo licencia CC BY 4.0, indexada en Scopus, SciELO y DOAJ
Tipo de estudio Ensayo de campo con diseño completamente al azar, cuatro tratamientos, con análisis de dosis-respuesta complementario
Muestra 48 novillos cruza Aberdeen Angus x Hereford, 15 meses de edad promedio, peso inicial 336 ± 25,6 kg, asignados al azar a 4 tratamientos con 12 animales cada uno
Diseño 116 días de ensayo, iniciado el 16 de noviembre de 2018, con 30 días previos de adaptación, castración y selección. Centro Experimental La Pampa de INIA (40°51’S, 73°09’O). Pastoreo rotativo con franja diaria sobre ryegrass cv. Herd (Lolium x Boucheanum) con endófito AR1. Faena el 12 de marzo de 2019
Recepción y aceptación Recibido el 6 de noviembre de 2025, aceptado el 23 de abril de 2026
Financiamiento Agencia Chilena de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AGCI), para estudios de posgrado del primer autor; Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR), Región de Los Lagos, proyecto BIP 30351343-0
Conflictos de interés Ninguno declarado
DOI 10.29393/CHJAAS42-2LSMS30002

El contexto: una industria pastoril que importa la mitad de lo que consume

La producción chilena de carne bovina se caracteriza por sistemas pastoriles con baja incorporación tecnológica, particularmente en el segmento de crianza, y por márgenes reducidos frente a otras actividades agropecuarias como la lechería, los cultivos o la fruticultura. Esa presión económica ha desplazado la actividad desde la zona central hacia el sur y la zona austral, donde compite menos por suelo agrícola de alto valor y encuentra mayor disponibilidad de praderas permanentes.

Las cifras del sector dan la escala del problema. En los últimos cinco años el promedio anual de faena fue de aproximadamente 800 mil cabezas, con una producción cercana a 207 mil toneladas de carne, valores levemente inferiores a los del período 2002 a 2017. El consumo per cápita se sitúa en torno a 23,5 kilos anuales, y cerca del 52% de esa demanda se cubre con importaciones.

Al mismo tiempo, la carne producida en sistemas pastoriles chilenos tiene atributos que la diferencian: es rica en ácido linoleico conjugado, en ácidos grasos omega-3 y en fitoquímicos, especialmente cuando proviene de praderas con alta diversidad de especies. Ese perfil constituye un argumento comercial real, y explica por qué cualquier estrategia de intensificación de la fase de terminación debe evaluarse no solo por kilos producidos, sino también por su efecto sobre la composición de la carne.

Por qué la energía y no la proteína

En la pradera del sur de Chile, la limitación nutricional durante la terminación rara vez es proteica. Un ejercicio de simulación con novillos Angus finalizados a pastoreo en el sur del país mostró que, aun cuando la calidad de pradera era suficiente para sostener ganancias de un kilo diario, el balance de proteína metabolizable se mantuvo positivo durante todo el período de engorda, con un excedente promedio de 149 gramos por día. Sobraba proteína mientras la energía operaba cerca del límite.

El ensayo que da origen a este artículo documentó ese mismo patrón en su propia pradera experimental, y con detalle mensual. La proteína cruda partió en 17,24% en noviembre y descendió a 13,37% en febrero, con digestibilidad in vitro que se mantuvo alta durante todo el período, entre 74,4% y 88,3%. La fibra detergente neutro se mantuvo bajo 48% salvo en enero. La energía metabolizable, en cambio, cayó de 2,88 Mcal por kilo de materia seca en primavera a 2,48 en verano. Los autores lo sintetizan de forma directa: la calidad nutricional de la pradera fue adecuada durante todo el período experimental, con una sola excepción, la energía.

Esa estacionalidad no es accidental. Las praderas del sur de Chile se caracterizan por altas tasas de crecimiento y calidad superior durante la primavera, con una caída marcada de productividad en verano e invierno. Como la cantidad de forraje disponible determina cuántos animales pueden mantenerse en un potrero, mientras que la calidad del forraje determina la tasa de crecimiento y de depósito de grasa, los períodos de menor crecimiento de pradera son precisamente aquellos donde una estrategia de suplementación tiene mayor justificación técnica.

Qué encontró el estudio

El diseño comparó un grupo control, pradera de ryegrass más suplementación mineral, contra tres niveles crecientes de un suplemento energético compuesto por grano de avena entero y maíz laminado al vapor, equivalentes a 0,5%, 1,0% y 1,5% del peso vivo, ajustados quincenalmente según el peso individual de cada animal y entregados diariamente a las 15:00 horas.

Desempeño productivo y canal.

Variable Control 0,5% PV 1,0% PV 1,5% PV valor p
Peso vivo inicial, kg 325,1 334,7 338,9 345,8 0,249
Peso vivo final, kg 473,7 481,8 492,0 501,3 0,179
Ganancia diaria, kg/día 1,34 1,33 1,38 1,40 0,868
Peso canal caliente, kg 232,3 248,4 254,6 259,1 0,002
Peso canal fría, kg 226,8 243,0 249,1 253,5 0,001
Rendimiento de canal, % 49,04 51,58 51,77 51,74 0,001

El resultado que más llama la atención es el primero: ni el peso vivo final ni la ganancia diaria de peso mostraron diferencias estadísticas entre tratamientos. Suplementar energía no aceleró el crecimiento medido en la báscula. La ganancia diaria máxima del ensayo se registró en el primer período de medición, con 2,41 kg por día, y la mínima en el quinto, con 0,43 kg por día, reflejando la caída estacional de calidad de la pradera más que el efecto de los tratamientos.

En contraste, el peso de canal y el rendimiento sí difirieron con claridad, y en ambos casos el grupo control quedó por debajo de todos los grupos suplementados. Conviene precisar un matiz estadístico que puede parecer contradictorio: aunque la comparación entre grupos no detectó diferencias en peso vivo final, el análisis de dosis-respuesta sí identificó una tendencia lineal significativa para esa variable, además de para peso de canal caliente y fría. Son dos preguntas distintas. La primera pregunta si algún grupo difiere de otro; la segunda, si existe una tendencia consistente a medida que aumenta la dosis. La respuesta fue negativa para la primera y positiva para la segunda, lo que indica un efecto real pero de magnitud moderada, que se acumula progresivamente con la dosis sin generar saltos marcados entre niveles contiguos.

El rendimiento de canal fue la única variable con comportamiento cuadrático, alcanzando su valor más alto en el grupo de 1,0%, aunque la diferencia con el grupo de 1,5% resultó marginal y sin significancia estadística entre ambos.

Características de la canal y calidad de carne. La cobertura de grasa aumentó de forma progresiva con la dosis, desde 1,0 en el grupo control hasta 1,7 en el de 1,5%, en la escala de tres niveles de la Norma Chilena de clasificación de canales. El área de ojo de lomo medida por ultrasonido mostró una tendencia en el mismo sentido, con el valor más alto en el grupo de 1,5%, aunque solo alcanzó una tendencia estadística. La grasa intramuscular fue numéricamente mayor en los grupos suplementados, de 1,08% en el control a 1,42% en los dos niveles más altos, pero sin alcanzar diferencia significativa.

En calidad de carne propiamente tal no hubo efecto de los tratamientos. Toda la carne se clasificó como tierna, con fuerza de corte Warner-Bratzler inferior a 2,27 kilogramos-fuerza, y el pH se mantuvo bajo 5,6 en todos los grupos. Tampoco hubo diferencias atribuibles a los tratamientos en color de la carne.

La paradoja del peso vivo y el peso de canal

Que el peso vivo no difiera mientras el peso de canal sí lo haga tiene una explicación fisiológica concreta, que los propios autores desarrollan y que conviene entender porque cambia cómo se evalúa cualquier estrategia de suplementación.

El peso vivo de un animal a pastoreo incluye el contenido del tracto digestivo. Una dieta con mayor proporción de forraje fibroso genera mayor llenado ruminal que una dieta con más grano concentrado, porque el forraje permanece más tiempo en el rumen antes de ser degradado y evacuado. Dos animales pueden marcar el mismo peso en la báscula y rendir canales distintas, simplemente porque uno carga más contenido digestivo que el otro. Los autores atribuyen los mayores pesos y rendimientos de canal de los grupos suplementados precisamente a ese efecto de llenado gastrointestinal, sumado a diferencias en el peso de vísceras y cuero.

Existe además un componente de sustitución de consumo que refuerza el mismo fenómeno. Los novillos del grupo control mostraron un consumo aparente de materia seca de pradera de 15,52 kg diarios, frente a un promedio de 13,92 kg en los grupos suplementados, superando al grupo de mayor suplementación en 4,34 kilos. Al recibir el suplemento, los animales redujeron su consumo de forraje.

Ese dato tiene una lectura de sistema que los autores señalan y que no aparece en ninguna variable individual: si cada animal suplementado consume menos pradera, el mismo potrero puede sostener más animales. La suplementación energética, entonces, podría aumentar la producción de carne por hectárea a través de una mayor carga animal, un beneficio que no se refleja en el desempeño individual de cada novillo pero sí en el resultado del sistema.

El efecto sobre el perfil de ácidos grasos

El perfil de ácidos grasos fue donde aparecieron las diferencias más consistentes entre tratamientos, y el patrón no es uniforme en una sola dirección.

Dos ácidos grasos saturados disminuyeron con la suplementación: el pentadecanoico (15:0) bajó de 0,36% en el control a 0,26% en el grupo de 1,5%, y el margárico (17:0) de 0,90% a 0,71%. Los ácidos grasos de cadena ramificada también disminuyeron, de 1,68% a 1,29%. Varios isómeros de ácido oleico (18:1) aumentaron con la suplementación.

Dos resultados negativos importan tanto como los positivos, porque acotan lo que puede afirmarse comercialmente. El ácido linoleico conjugado, que es uno de los atributos funcionales más asociados a la carne de origen pastoril, no mostró diferencias significativas entre tratamientos, manteniéndose entre 0,32% y 0,36%. Tampoco hubo efecto de la suplementación sobre EPA ni DHA. El ácido vaccénico mostró una tendencia numérica a disminuir con el aumento de grano, de 1,15% a 0,89%, pero esa diferencia no alcanzó significancia estadística, un matiz que conviene preservar porque el texto del estudio describe esa relación inversa sin explicitar que no fue significativa.

La relación omega-6 a omega-3 se comportó de forma progresiva y en dirección desfavorable a medida que aumentó el grano: 1,99 en el control, 2,06 con 0,5%, 2,37 con 1,0% y 2,68 con 1,5%. La diferencia fue estadísticamente significativa, con el grupo de mayor suplementación distinguiéndose del control y del grupo de 0,5%, mientras el grupo de 1,0% quedó en una posición intermedia sin diferir de ninguno de los extremos.

El punto que los autores destacan es que ninguno de los cuatro tratamientos superó el límite superior de 4,0 para esta relación, umbral establecido por el Departamento de Salud británico y recogido también por la Organización Mundial de la Salud. Incluso el tratamiento con mayor suplementación se mantuvo muy por debajo de ese valor. Para dimensionar la distancia, un estudio comercial reciente que comparó cientos de muestras norteamericanas encontró una relación de 2,14 a 1 en carne de origen pastoril frente a 8,28 a 1 en carne de grano. Los valores del ensayo chileno, incluso en su tratamiento más intensivo, se ubican en el rango favorable.

Por qué el techo recomendado es 1,0%

Acá está el matiz que con mayor facilidad se pierde al leer solo el resumen del estudio. Los autores concluyen que la suplementación hasta 1,0% del peso vivo es la estrategia recomendada, pero esa recomendación no nace de que el beneficio productivo se agote en ese punto. Como muestran los datos, peso de canal y cobertura de grasa siguieron aumentando hasta 1,5%.

La razón es otra, y está en un isómero específico. El t10-18:1 aumentó de forma progresiva con la dosis de grano, desde 0,14% en el control hasta 0,28% en el grupo de 1,5%, con diferencia estadística entre ambos extremos. Este isómero es uno de los principales contribuyentes al contenido total de trans-18:1 en aceites vegetales parcialmente hidrogenados, y en la literatura de nutrición humana se le ha asociado con riesgo de enfermedad cardiovascular. En rumiantes, su presencia se vincula a condiciones de alimentación intensiva y puede llegar a ser el isómero trans-18:1 predominante bajo dietas ricas en almidón de alta degradabilidad.

La conclusión que los autores extraen es explícita: para limitar el t10-18:1 en la grasa de la carne, la suplementación con grano debería restringirse a 1,0% del peso vivo. Es decir, el techo recomendado es un criterio de composición nutricional pensado desde la salud del consumidor, no un límite de rendimiento productivo.

Qué aporta la evidencia regional

Un estudio realizado en Uruguay, también sobre pradera de ryegrass y con novillos en terminación, evaluó niveles crecientes de suplementación con maíz mediante un sistema de alimentación automatizada individual. Sus conclusiones convergen con el estudio chileno en lo esencial y difieren en un punto relevante.

La coincidencia: los autores uruguayos encontraron que niveles de suplementación sobre 0,6% del peso vivo reducen el consumo de forraje, confirmando el mismo efecto de sustitución observado en Chile. La diferencia: en ese ensayo, niveles bajo 0,8% del peso vivo sí disminuyeron la ganancia diaria de peso y el peso de canal caliente, por lo que la suplementación efectivamente mejoró la ganancia diaria, resultado que el ensayo chileno no observó. Su recomendación final fue un rango de entre 0,6% y 0,8% del peso vivo, algo inferior al 1,0% recomendado en Chile.

Los propios autores chilenos discuten esa discrepancia con un estudio nacional previo que sí encontró diferencias de ganancia de peso, y la atribuyen a que en su caso las raciones quedaron formuladas con niveles equivalentes de energía digestible entre tratamientos, lo que no permitió que se expresaran ganancias diferenciales.

Sobre el mecanismo del mayor desarrollo muscular observado en los grupos suplementados, la explicación que plantean involucra la activación del eje propionato-glucosa-insulina, junto con la proliferación de células satélite mediada por IGF-1. El almidón del grano aumenta la producción ruminal de propionato, precursor gluconeogénico que eleva la glucosa circulante y con ella la señalización insulínica, favoreciendo hipertrofia muscular y depósito de grasa.

Interpretación Evidencia Vet

El aporte de este estudio no es demostrar que suplementar energía sirve, algo que la literatura ya respaldaba, sino precisar en qué variables se expresa ese beneficio y en cuáles no. La ganancia diaria de peso, que es la métrica de seguimiento más habitual en terreno, resultó ser la menos sensible al tratamiento. Peso de canal, rendimiento y cobertura de grasa, que son las variables que determinan el pago al productor, sí respondieron. Evaluar una estrategia de suplementación solo por la curva de peso vivo llevaría, en este caso, a concluir erróneamente que no funcionó.

El segundo punto es cómo se construye la dosis recomendada, y merece atención porque es poco frecuente encontrarlo formulado con esta claridad. Los datos productivos del propio estudio seguían mejorando a 1,5% del peso vivo. El techo de 1,0% se fija para contener un isómero de ácido graso trans asociado a riesgo cardiovascular, es decir, se prioriza la composición nutricional del producto por sobre el máximo desempeño zootécnico. Esa es una decisión de criterio, legítima y explícita, pero conviene reconocerla como tal: un productor que priorice exclusivamente kilos de canal podría leer los mismos datos y llegar a otra dosis.

Tercero, la relación omega-6 a omega-3 se deteriora de forma medible con cada incremento de suplementación, aunque se mantenga lejos del umbral de riesgo. Para un sistema que comercializa carne apelando a su origen pastoril, esto define un gradiente, no un interruptor: no es que suplementar con grano anule el atributo, es que lo reduce proporcionalmente. Que el ácido linoleico conjugado y los ácidos grasos de cadena larga omega-3 no hayan cambiado significativamente refuerza esa lectura, porque son justamente los componentes funcionales más citados en la diferenciación comercial de la carne pastoril.

Corresponde señalar tres límites del trabajo, dos de ellos declarados por los propios autores. La estrategia implica mayores costos de alimentación, por lo que los autores advierten explícitamente que el productor debe evaluar el costo-beneficio según los precios de los insumos disponibles, algo que el estudio no cuantifica. No se utilizaron implantes promotores de crecimiento, y bajo su uso el depósito de grasa y el perfil de ácidos grasos podrían comportarse de manera distinta. Y se trata de un único ciclo productivo, en una localización, con una genética y una fuente de grano específicas, por lo que la magnitud exacta de los efectos podría variar en otras condiciones.

Conclusión

La limitación nutricional dominante en la terminación de novillos a pastoreo en el sur de Chile es energética, no proteica, y corregirla con grano produce beneficios reales sobre peso de canal, rendimiento y cobertura de grasa, aunque no necesariamente sobre la ganancia diaria de peso viva. Esa distinción importa porque la variable que suele monitorearse en terreno es precisamente la que menos respondió. Dentro del rango evaluado, entre 0,5% y 1,5% del peso vivo, los beneficios productivos no mostraron un punto de saturación claro, de modo que el techo recomendado de 1,0% responde a un criterio distinto: contener el aumento progresivo de un ácido graso trans asociado a riesgo cardiovascular, en un contexto donde la relación omega-6 a omega-3 se mantiene favorable pero se deteriora de forma medible con cada incremento de dosis. Para la ganadería chilena, que comercializa carne apelando en parte a las cualidades nutricionales de su origen pastoril, la decisión sobre cuánto suplementar deja de ser puramente zootécnica y pasa a involucrar también qué atributos del producto se quiere conservar.

Puntos clave

  • Chile faena en promedio unas 800 mil cabezas anuales, produce cerca de 207 mil toneladas de carne bovina, y cubre alrededor del 52% de su consumo con importaciones.
  • En la pradera del ensayo, la energía metabolizable cayó de 2,88 a 2,48 Mcal por kilo de materia seca entre primavera y verano, mientras la proteína cruda se mantuvo entre 13,4% y 17,2%.
  • La suplementación con avena y maíz en niveles de 0,5%, 1,0% y 1,5% del peso vivo no modificó la ganancia diaria de peso ni el peso vivo final entre grupos.
  • El peso de canal caliente subió de 232,3 kg en el control a 259,1 kg con 1,5% del peso vivo, y el rendimiento de canal de 49,04% a valores en torno a 51,7% en todos los grupos suplementados.
  • La cobertura de grasa aumentó de forma progresiva con la dosis, sin diferencias entre tratamientos en terneza, pH ni color de la carne.
  • Los novillos del grupo control consumieron 15,52 kg diarios de materia seca de pradera frente a 13,92 kg de promedio en los suplementados, lo que abre la posibilidad de aumentar la carga animal por hectárea.
  • El ácido graso trans t10-18:1 aumentó de 0,14% a 0,28% con la dosis creciente de grano, y es la razón por la que los autores recomiendan no superar 1,0% del peso vivo.
  • La relación omega-6 a omega-3 pasó de 1,99 a 2,68 entre el control y el nivel más alto, sin superar en ningún caso el límite recomendado de 4,0.
  • El ácido linoleico conjugado, EPA y DHA no mostraron diferencias significativas entre tratamientos.
  • Un estudio uruguayo sobre ryegrass recomienda un rango de 0,6% a 0,8% del peso vivo, y en ese caso la suplementación sí mejoró la ganancia diaria de peso.

Referencias

  1. Tesorero M, Morales R, Subiabre I, Arias RA. Effects of increasing levels of an energy supplement on productive performance and beef quality of finishing grazing steers. Chilean Journal of Agricultural & Animal Sciences. 2026;42(1):11-25. https://doi.org/10.29393/CHJAAS42-2LSMS30002

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¿Qué significa esto en terreno?

  • Determinar si la limitación real de la pradera es energética antes de diseñar la suplementación, considerando que en sistemas del sur de Chile la proteína suele estar en exceso mientras la energía cae de forma marcada hacia el verano.
  • Evaluar el resultado de la estrategia con peso y rendimiento de canal, no solo con la curva de peso vivo, dado que la ganancia diaria puede no reflejar el beneficio real sobre el producto que se comercializa.
  • Anticipar el efecto de sustitución: el suplemento no se suma íntegramente al consumo total, porque el animal reduce su ingesta de pradera. Ese mismo efecto abre la posibilidad de aumentar la carga animal por hectárea, un beneficio de sistema que no aparece en el desempeño individual.
  • Definir el nivel de suplementación según el objetivo prioritario. Para maximizar kilos de canal, los datos de este estudio no muestran techo hasta 1,5% del peso vivo. Para contener el aumento de isómeros trans y preservar mejor la relación omega-6 a omega-3, el nivel recomendado es 1,0%.
  • Si el producto se comercializa bajo un sello o argumento asociado al origen pastoril, considerar que la relación omega-6 a omega-3 se deteriora de forma proporcional a la dosis de grano, aunque se mantenga dentro de rangos favorables en todos los niveles evaluados.
  • Incorporar el costo del suplemento al análisis antes de decidir el nivel, ya que el propio estudio advierte que la estrategia eleva los costos de alimentación y no evalúa su retorno económico.
  • Tener presente que estos resultados provienen de animales sin implantes promotores de crecimiento, condición que puede no coincidir con la de muchos sistemas comerciales.

Cómo citar este resumen

Conejeros, A. (2026). Suplementación energética en novillos a pastoreo: qué mejora, qué no, y dónde está el límite. Evidencia Vet. Recuperado de https://evidenciavet.cl/rumiantes-ganaderia/terminacion-novillos-pastoreo-suplementacion-energetica/.

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