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Tongue-rolling en vacas lecheras: la conducta que afecta a tres de cada diez animales y lo que revela sobre el rumen

Por Aquiles Conejeros, Médico Veterinario14 min de lectura
Portada de Evidencia Vet sobre tongue-rolling en vacas lecheras Holstein en sistemas de estabulación libre

Resumen ejecutivo

El tongue-rolling, movimiento circular repetitivo de la lengua dentro o fuera de la boca en ausencia de alimento o bolo ruminal, es la estereotipia oral más frecuente en ganado bovino lechero. Dos trabajos independientes, uno en Holstein confinadas en Mongolia Interior y otro en Jersey y cruzas en el oeste de Estados Unidos, coinciden en una prevalencia cercana al 30% del rebaño. Un estudio publicado en 2026 en BMC Veterinary Research avanza más allá de la prevalencia: describe dónde y en qué postura ocurre la conducta, y compara la fisiología digestiva de vacas con y sin tongue-rolling, reportando menor digestibilidad aparente de fibra, pH ruminal más bajo y menor abundancia fecal de un género bacteriano asociado a integridad de barrera intestinal. La lectura conjunta con la evidencia experimental previa reordena las prioridades: la relación causal mejor establecida es que la restricción de la conducta de forrajeo genera tongue-rolling, no al revés, y hoy la conducta funciona como indicador operacional de manejo, no como herramienta diagnóstica de eficiencia digestiva.

Una conducta con prevalencia consistente entre continentes y razas

La estereotipia se define como un patrón conductual repetitivo e invariante sin función aparente. En bovinos, las conductas orales no nutritivas constituyen la forma más común, junto al crib-biting equino y la masticación en vacío de las cerdas. El tongue-rolling se clasifica como no nutritivo precisamente porque ocurre en ausencia de alimento o de rumia.

El estudio chino registró 640 eventos de tongue-rolling en 224 de las 755 vacas observadas, equivalente a 29,67% del rebaño. La observación se realizó mediante scan sampling durante siete días, en dos bloques diarios (08:10 a 11:10 y 14:10 a 17:10), con dos observadores recorriendo una ruta fija y un total de 154 rondas de observación por galpón.

Ese valor converge de forma notable con el trabajo de Robbins y colaboradores publicado en JDS Communications, realizado por investigadores de la Universidad de Wisconsin, The Evergreen State College y el Programa de Bienestar Animal de la Universidad de Columbia Británica. Ese equipo monitoreó 8.158 vacas Jersey y cruzas Jersey-Holstein en una lechería comercial del oeste de Estados Unidos, mediante cámaras instaladas en el centro de dos salas de ordeña rotativas de 80 puestos, durante tres ordeños consecutivos. Observó la conducta al menos una vez en 29% de los animales (2.365 de 8.158).

Dos rebaños, dos continentes, dos bases genéticas y dos metodologías de registro distintas convergen en cerca de tres de cada diez vacas. La consistencia refuerza que se trata de un fenómeno estructural de los sistemas confinados y no de una particularidad de un predio.

El trabajo estadounidense aporta además factores de riesgo a nivel de vaca que el estudio chino no podía evaluar. Las Jersey resultaron más propensas al tongue-rolling que las cruzas Jersey-Holstein. Las vacas de segunda lactancia y superiores fueron más propensas que las primerizas. Y la conducta tendió a aumentar en lactancia temprana para luego declinar en etapas tardías. Downey y Tucker, de la Universidad de California en Davis, documentaron un patrón racial coherente en vaquillas Holstein y Jersey sometidas a restricción alimentaria de corto plazo.

Este hallazgo tiene una consecuencia metodológica relevante. El equipo chino seleccionó su grupo TR restringiéndolo a vacas de segunda lactancia, descartando ocho animales que superaban el umbral de frecuencia establecido pero tenían otra paridad. Con la paridad identificada como factor de riesgo independiente, la decisión de controlarla resulta defendible, aunque restringe la extrapolación de los resultados fisiológicos al resto del rebaño.

Dónde y cuándo ocurre: el hallazgo más aplicable

La literatura previa se había concentrado en cuantificar prevalencia. El aporte distintivo de este trabajo es caracterizar el contexto espacial y postural de la conducta, mediante modelos mixtos que incorporan la identidad de la vaca como efecto aleatorio para evitar pseudorreplicación.

Postura. Un modelo lineal generalizado mixto con distribución binomial mostró predominio marcado de la estación sobre el decúbito. La probabilidad predicha de que el evento ocurriera de pie fue 82,80% en la mañana y 89,28% en la tarde, con razones de momios de 4,81 y 8,33 respectivamente. Los autores contrastan esta relación con la distribución habitual del presupuesto de tiempo diario: trabajos previos en lecherías de Lombardía, con latitud e índice de temperatura-humedad estivales similares, describen una relación estación:echada aproximada de 1,8:1 durante el día. La conducta se expresa entonces de pie con una intensidad que excede lo esperable por simple disponibilidad de tiempo.

Ubicación. Un modelo logístico multinomial bayesiano identificó el área de cubículos como zona predominante, con probabilidades predichas de 40,59% en la mañana y 41,99% en la tarde. El área de bebederos ocupó el segundo lugar, con incremento vespertino (18,07% a 27,96%).

El efecto horario en los cornadizos. Este es el resultado con mayor valor operacional. La probabilidad predicha en el área de cornadizos cayó de 21,71% en la mañana a 5,55% en la tarde, único caso con efecto temporal significativo. Los autores lo atribuyen directamente a un procedimiento de manejo descrito en su propia metodología: tras la ordeña matinal, los cornadizos se bloqueaban durante la alimentación para permitir la revisión clínica veterinaria, y las vacas se liberaban recién cuando el galpón completo había sido inspeccionado, con permanencias de 30 a 60 minutos. Durante ese intervalo, numerosos animales habían terminado de comer pero no podían retirarse. En la tarde no se realizaban revisiones y el bloqueo no ocurría.

La lectura es directa: la restricción física prolongada tras la ingesta se asoció a un aumento sustancial de la expresión de la conducta en esa zona. Es la relación más cercana a causalidad que ofrece el trabajo, y coincide con evidencia clásica sobre la influencia de la restricción en estereotipias orales de vacas lecheras.

Conviene señalar una limitación conceptual que los propios autores reconocen. El área de cubículos concentra la mayor proporción del presupuesto de tiempo diario de una vaca en estabulación libre. Sin un denominador que registre el tiempo de permanencia por zona, no es posible separar preferencia genuina de simple oportunidad de observación. El análisis refleja diferencias relativas en la ocurrencia de la conducta, no preferencias absolutas.

La hipótesis del forrajeo frustrado: el bloque con respaldo experimental

Aquí se encuentra la explicación causal mejor sustentada, y proviene mayoritariamente de grupos independientes del equipo chino.

La revisión sistemática de Ridge, Foster y Daigle, publicada en Livestock Science por investigadores de Texas A&M, plantea la tesis central: las conductas orales no nutritivas pueden ser tanto una señal conductual de un problema de bienestar como un proxy conductual del estado ruminal. La formulación es que el ganado afronta la diferencia entre dietas forrajeras y dietas basadas en grano mediante estereotipias orales. Las dietas de confinamiento contienen menos fibra larga que las dietas predominantemente forrajeras del pastoreo, generan cambios fisiológicos ruminales y exigen menos tiempo de conducta oral.

La evidencia experimental que respalda esta línea es sólida y anterior:

  • Redbo y colaboradores demostraron que la alimentación restringida, en contraste con la oferta ad libitum, y las relaciones forraje:concentrado reducidas aumentan el tongue-rolling en vacas adultas.
  • Lindström y Redbo trabajaron con vacas fistuladas, lo que permitió controlar la carga ruminal, y encontraron que el mayor tongue-rolling se asociaba a menor duración del consumo. Este diseño es particularmente valioso porque separa el hambre metabólica de la motivación por ejecutar la conducta de alimentación en sí misma.
  • Redbo documentó en 1992 la influencia de la restricción física sobre la ocurrencia de estereotipias orales en vacas lecheras, resultado que anticipa el hallazgo de los cornadizos descrito arriba.
  • La serie de trabajos de Downey y Tucker en terneras vincula la restricción de acceso al alimento con mayor ejecución de tongue-rolling y manipulación oral no nutritiva en distintas etapas de vida. Un aporte conceptual de este grupo es la observación de que los patrones motores de estas conductas se asemejan a los movimientos necesarios para adquirir y masticar alimento sólido, y que proveer heno los reduce.

La evidencia sobre acceso a pradera apunta en la misma dirección. Demba y Rose observaron 21 vacas Jersey en dos predios alemanes de estabulación libre, mediante focal sampling de 15 minutos una vez por semana durante cuatro semanas, en invierno y en verano. Tanto la cantidad de períodos con conducta estereotípica (p = 0,001) como su duración (p = 0,006) fueron menores cuando los animales tenían acceso a pradera. La muestra es reducida y el diseño no permite aislar todas las variables asociadas al pastoreo, pero la dirección del efecto es coherente con la hipótesis del forrajeo.

El conjunto sugiere una secuencia: el sistema de alimentación restringe la ejecución de la conducta de forrajeo, esa restricción genera motivación insatisfecha, y la motivación se canaliza en un patrón motor oral repetitivo. Webb y colaboradores han propuesto además una interacción gen por ambiente en el desarrollo de estas estereotipias, lo que explicaría por qué no todos los animales expuestos al mismo sistema las desarrollan.

El eslabón fisiológico y por qué todavía no cierra

El estudio de 2026 intenta completar la cadena hacia el lado digestivo. Los resultados en el subgrupo de 20 vacas fueron:

Composición de la ingesta. Sin diferencias entre grupos. El análisis mediante separador de partículas Penn State en cuatro niveles (tamices de 19, 8 y 4 mm) comparó los rechazos de cada vaca contra la ración total mezclada. Ninguna de las cuatro fracciones difirió significativamente. Este resultado contradice la especulación previa de que las vacas con tongue-rolling seleccionarían concentrado por sobre forraje, y los autores lo declaran de forma explícita.

Digestibilidad aparente. Determinada con ceniza insoluble en ácido como marcador interno. La digestibilidad de fibra detergente neutro fue menor en el grupo TR (51,58% frente a 56,99%, P = 0,047), así como la de extracto etéreo (84,20% frente a 86,98%, P = 0,027). No hubo diferencias en proteína cruda, materia seca ni fibra detergente ácida.

Fermentación ruminal. El pH fue menor en el grupo TR (6,61 frente a 6,99, P = 0,021). Ninguno de los demás parámetros difirió: acetato, propionato, butirato, relación acetato/propionato, ácidos grasos volátiles totales, nitrógeno amoniacal ni proteína microbiana.

Microbiota fecal. El análisis de 16S rRNA no mostró diferencias en diversidad alfa (índices Ace, Chao1, Sobs, Shannon, Simpson) ni en estructura comunitaria global mediante PERMANOVA. A nivel de género aparecieron tres taxones con menor abundancia en el grupo TR: norank_o_Bacteroidales (P = 0,045), Lachnospiraceae_NK4A136_group (P = 0,037) y norank_f_Erysipelatoclostridiaceae (P = 0,049).

El género Lachnospiraceae_NK4A136_group es el que sostiene la interpretación de los autores. Pertenece a una familia que constituye cerca del 50% de Firmicutes en el intestino y figura entre los principales productores de ácidos grasos volátiles. Trabajos previos la asocian a preservación de la integridad de barrera intestinal y atenuación de la inflamación, y un estudio en cerdos reportó mayor abundancia de este género en animales con alta digestibilidad de fibra detergente neutro frente a los de baja digestibilidad. La coincidencia direccional entre menor abundancia del género y menor digestibilidad de FDN en las vacas TR es el argumento más elaborado del artículo.

Las objeciones que corresponde plantear

El mecanismo propuesto no está probado. Los autores razonan que ejecutar tongue-rolling en el área de cubículos desplaza tiempo que de otro modo se destinaría a rumia, que menos rumia implica menos secreción salival, que menos saliva reduce la capacidad tampón y que ello explica el pH más bajo. La secuencia es intuitiva y cada eslabón tiene respaldo aislado, pero el conjunto enfrenta un problema. La rumia nunca se midió en este estudio, algo que los autores admiten de forma explícita.

El problema es más profundo que un dato faltante. La literatura de nutrición ruminal ha cuestionado la simplicidad del vínculo masticación-saliva-pH. Beauchemin y Yang, trabajando con fibra físicamente efectiva en dietas basadas en ensilaje de cebada, encontraron que aumentar el tamaño de partícula del forraje incrementó efectivamente la rumia, pero esa mayor actividad de masticación no mejoró el estado del pH ruminal ni redujo la incidencia de acidosis subclínica. La explicación fue que el incremento de ácidos producidos por la mayor digestión ruminal compensó la capacidad tampón adicional aportada por la salivación. En términos prácticos: la producción de saliva no es el único regulador del pH, y su efecto puede quedar anulado por el balance de producción y absorción de ácidos.

La literatura de revisión mantiene que la saliva es un tampón importante y que el tiempo de masticación adecuado contribuye a minimizar el riesgo de acidosis, favorecer la digestión de fibra y sostener el consumo. Lo que no está establecido es que la magnitud del tiempo desplazado por una estereotipia oral alcance para mover el pH ruminal de forma medible. La diferencia observada, 0,38 unidades, ocurre además con ambos grupos dentro del rango fisiológico normal y del rango óptimo para la función microbiana. No corresponde hablar de acidosis ruminal subaguda, y el artículo original no lo hace.

La potencia estadística es marginal. Con diez animales por grupo, los valores de P obtenidos (0,021, 0,027, 0,047, 0,037, 0,045 y 0,049) se concentran junto al umbral convencional. El análisis a nivel de género bacteriano no aplica corrección por comparaciones múltiples, lo que en un panel de decenas de taxones vuelve esperable la aparición de algunos resultados en ese rango por azar. Es plausible que ninguna de las diferencias microbianas sobreviva a un ajuste por tasa de descubrimientos falsos.

Hay errores de edición. El resumen reporta una prevalencia de 28,90% y la sección de resultados reporta 29,67%. La tabla de índices de diversidad alfa presenta valores manifiestamente intercambiados entre columnas: un índice Sobs de 4,78 y un índice Simpson de 930,40 no corresponden a la definición de esos estimadores. Una de las referencias metodológicas citadas para justificar el modelo lineal generalizado mixto corresponde a un trabajo sobre marcadores bioquímicos de daño muscular. Ninguno de estos problemas invalida los datos primarios, pero justifican esperar la versión editada antes de citar cifras puntuales.

La línea de investigación se autosustenta en buena medida. Las referencias centrales sobre tongue-rolling en el artículo provienen del mismo grupo de investigación. No constituye conflicto de interés en sentido estricto, y el financiamiento es público, pero significa que gran parte del andamiaje conceptual descansa sobre trabajos previos de los mismos autores. La convergencia con Robbins, Ridge, Downey y Demba es justamente lo que permite darle mayor solidez.

La paradoja productiva

Un resultado incómodo obliga a matizar cualquier lectura simple del fenómeno. El mismo grupo de investigación, en un trabajo previo publicado en Frontiers in Veterinary Science, comparó 10 vacas con alta frecuencia de tongue-rolling contra 10 controles dentro de un rebaño de 359 Holstein. Encontró que las vacas afectadas presentaban condición corporal en descenso, pero producción de leche y rendimientos de grasa, proteína y lactosa aumentados durante el período de estudio. También registró pH ruminal, relación acetato/propionato y ácidos grasos volátiles totales menores, junto a niveles séricos elevados de cortisol, hormona tiroidea y noradrenalina, correlacionados positivamente con la frecuencia de la conducta.

La combinación es coherente pero contraintuitiva: peor digestibilidad de fibra y pH ruminal más bajo, con mayor producción y menor condición corporal, bajo carga fisiológica de estrés elevada. La interpretación razonable no es que estos animales produzcan menos, sino que estarían sosteniendo la producción mediante movilización de reservas corporales. Eso configura un problema de persistencia de lactancia, riesgo metabólico y desempeño reproductivo posterior, no una pérdida de litros en el tanque hoy.

Un trabajo posterior del mismo equipo, sobre metabolómica plasmática y proteómica láctea en 16 vacas primíparas con alta frecuencia de tongue-rolling, reportó menores concentraciones de caseínas alfa-s1, beta y kappa, y de lactoferrina en leche. La composición láctea, entonces, sí muestra alteraciones aunque el volumen no caiga.

Presentar el tongue-rolling como causa directa de merma productiva sería una lectura incorrecta de la evidencia disponible. La señal apunta a costo fisiológico y a compromiso de la calidad composicional, no a menor rendimiento inmediato.

Relevancia para el contexto chileno

La lechería del sur de Chile atraviesa una transición hacia mayores niveles de estabulación, discutida abiertamente en instancias técnicas del sector durante 2026. El planteamiento predominante en esas instancias apunta a que el cambio no debe entenderse como una decisión de infraestructura sino como un proceso técnico que exige planificación, asesoría especializada y estrategia forrajera definida, y que un galpón bien diseñado puede ofrecer mejores condiciones que el pastoreo en contextos de barro o clima adverso, siempre que el manejo sea adecuado.

Esa condicional es precisamente donde esta línea de evidencia resulta pertinente. La prevalencia de estereotipias orales cercana al 30% se documenta en sistemas confinados con dietas de ración total mezclada, no en sistemas pastoriles. El estudio chino se realizó sobre una dieta con 57,9% de ensilaje de maíz y solo 5,7% de heno combinado (alfalfa y avena), con 38,52% de FDN. La evidencia sobre acceso a pradera, aunque limitada en tamaño muestral, apunta a reducción de la conducta.

El punto no es que la estabulación sea indeseable, ni que el pastoreo resuelva por sí solo el bienestar. Es que la transición modifica el presupuesto de conducta oral de los animales, y que existe un indicador visible y gratuito para monitorear si esa modificación está siendo bien manejada. Un rebaño en transición que empieza a mostrar tongue-rolling en proporciones crecientes está entregando información sobre su estrategia forrajera y sus rutinas de manejo antes de que aparezca cualquier alteración en los registros productivos.

El hallazgo de los cornadizos merece atención particular en este contexto. La revisión clínica posordeña con bloqueo del galpón completo es una rutina extendida, y el tiempo de permanencia forzada tras la ingesta constituye una variable modificable sin inversión.

Interpretación Evidencia Vet

Este trabajo aporta la caracterización contextual más completa disponible sobre el tongue-rolling en vacas lecheras, y su valor principal reside en el componente conductual, no en el fisiológico. La descripción de postura, ubicación y efecto horario está sustentada en 640 eventos y modelos que controlan adecuadamente la correlación intraindividual. El hallazgo sobre los cornadizos, con una caída de la probabilidad predicha desde 21,71% a 5,55% entre mañana y tarde, atribuible a una rutina de manejo identificada, es la observación más accionable del artículo.

El componente fisiológico debe leerse con mayor reserva. Veinte animales, valores de P concentrados junto al umbral, ausencia de corrección por comparaciones múltiples en el análisis microbiano y una variable central del mecanismo propuesto (el tiempo de rumia) que no fue medida. A ello se suma que la literatura de nutrición ruminal no respalda de forma limpia la cadena masticación-saliva-pH sobre la que descansa la explicación.

La jerarquía causal que sostiene la evidencia acumulada corre en sentido inverso al que sugiere la lectura rápida del artículo. Lo demostrado experimentalmente, con vacas fistuladas y con diseños de restricción controlada, es que limitar la ejecución de la conducta de forrajeo produce estereotipias orales. Que esas estereotipias a su vez deterioren la función digestiva es una hipótesis con respaldo preliminar y coherencia interna, no un hecho establecido. La asociación entre menor Lachnospiraceae_NK4A136_group y menor digestibilidad de FDN es elegante, y los propios autores la califican de forma correcta como asociación sin causalidad.

Con todo, la convergencia entre grupos independientes en la prevalencia cercana al 30%, y la consistencia de la hipótesis del forrajeo a través de razas, edades y sistemas, sostiene una conclusión práctica que no depende de los puntos discutidos: la observación sistemática de conductas orales no nutritivas entrega información de manejo a costo cero, en un momento en que la industria lechera regional aumenta su nivel de confinamiento. Ese es el uso defendible de esta evidencia hoy. Utilizarla como sustituto de la evaluación nutricional o del monitoreo de pH ruminal excede lo que los datos permiten.

Conclusión

El tongue-rolling afecta a cerca de un tercio de las vacas en sistemas lecheros confinados, con una consistencia que atraviesa continentes, razas y metodologías de registro. El estudio de Li y colaboradores aporta la primera caracterización detallada del contexto en que se expresa la conducta y describe un perfil digestivo diferencial en las vacas afectadas: menor digestibilidad de fibra detergente neutro y de extracto etéreo, pH ruminal más bajo y menor abundancia de un género bacteriano fecal asociado a integridad de barrera intestinal.

La integración con la evidencia experimental previa sitúa esos hallazgos en su lugar. La restricción de la conducta de forrajeo como causa de estereotipias orales cuenta con demostración experimental, incluida evidencia con vacas fistuladas que aísla el efecto de la carga ruminal. El deterioro digestivo asociado a la conducta cuenta con coherencia interna y respaldo preliminar, pero descansa en un tamaño muestral reducido, una variable mecanística no medida y un modelo fisiológico que la literatura de nutrición ruminal ha matizado.

Para el ejercicio profesional, la conclusión operativa es más simple que el debate mecanístico. Existe un indicador conductual visible, sin costo de implementación, que se asocia de forma reproducible a características del sistema de alimentación y manejo. En un sector regional que aumenta su nivel de confinamiento, incorporar esa observación al trabajo de terreno tiene sentido con independencia de cómo se resuelva la discusión sobre el pH ruminal.

Puntos clave

  • La prevalencia de tongue-rolling se estima en torno al 30% del rebaño en sistemas confinados, con valores prácticamente idénticos en Holstein en China (29,67% de 755 vacas) y en Jersey y cruzas en Estados Unidos (29% de 8.158 vacas).
  • La conducta se expresa predominantemente en estación (probabilidad predicha de 82,80% en la mañana y 89,28% en la tarde) y en el área de cubículos (40,59% y 41,99%).
  • El bloqueo prolongado en cornadizos tras la ordeña matinal se asoció a un aumento marcado de la conducta en esa zona, único efecto horario significativo del estudio y su hallazgo más aplicable.
  • Las vacas afectadas mostraron menor digestibilidad de fibra detergente neutro (51,58% frente a 56,99%) y menor pH ruminal (6,61 frente a 6,99), con ambos grupos dentro del rango fisiológico normal.
  • Factores de riesgo identificados a nivel de vaca: raza Jersey, segunda lactancia o superior, y lactancia temprana a media.
  • La evidencia experimental respalda que la restricción de la conducta de forrajeo genera la estereotipia. La relación inversa, que la estereotipia deteriore la digestión, permanece en el terreno de la asociación.
  • El mecanismo propuesto (menos rumia, menos saliva, menor pH) no fue verificado en el estudio, ya que el tiempo de rumia no se midió, y enfrenta objeciones desde la literatura de fibra físicamente efectiva.
  • Trabajos previos reportan producción de leche mantenida o incrementada en vacas con la conducta, acompañada de descenso de condición corporal, indicadores de estrés elevados y menor concentración de caseínas en leche.

Detalles adicionales del estudio

Campo Detalle
Título Posture and location preferences and gastrointestinal homeostasis in Holstein cows with tongue-rolling behavior
Autores Chenyang Li, Guangyong Zhao, Jian Wang, Jie Gao, Xianhong Gu
Instituciones Instituto de Ciencia Animal, Academia China de Ciencias Agrícolas; Universidad Agrícola de China; Beijing Sunlon Livestock Development Co.
Revista BMC Veterinary Research, 2026. Revisada por pares
Tipo de estudio Observacional, con componente conductual (scan sampling) y componente fisiológico comparativo
Muestra 755 vacas Holstein en lactancia para la observación conductual; 10 vacas con tongue-rolling (grupo TR) y 10 controles (grupo CON), todas de segunda lactancia, para el análisis digestivo
Ubicación y período Lechería comercial de estabulación libre en Bayannur, Mongolia Interior, China. Julio a agosto de 2025
Financiamiento Fundación Nacional de Ciencias Naturales de China (32272926) y Programa de Innovación en Ciencia y Tecnología Agrícola (ASTIP-IAS07). Financiamiento público, sin participación de la industria farmacéutica o de alimentación animal
Conflictos de interés Los autores declaran no tener conflictos ni intereses en competencia
Disponibilidad de datos Secuencias depositadas en NCBI SRA (PRJNA1458955) y datos complementarios en Figshare
DOI 10.1186/s12917-026-05729-9

Corresponde precisar que el trabajo se difundió bajo la modalidad Article in Press, es decir, aceptado tras revisión por pares pero sin edición final. La propia revista advierte que pueden existir errores que afecten el contenido. Este resumen se elabora sobre esa versión.

Referencias

  1. Li C, Zhao G, Wang J, Gao J, Gu X. Posture and location preferences and gastrointestinal homeostasis in Holstein cows with tongue-rolling behavior. BMC Veterinary Research. 2026. https://doi.org/10.1186/s12917-026-05729-9

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¿Qué significa esto en terreno?

  • Incorporar la observación de conductas orales a las rondas clínicas de rutina. El registro no requiere instrumentación: basta identificar animales que ejecutan el movimiento circular de lengua fuera de los períodos de consumo y rumia. Una frecuencia individual superior al 5% de las observaciones fue el umbral empleado en el estudio para definir conducta estable.
  • Revisar los tiempos de bloqueo en cornadizos tras la ordeña. El diseño que libera a los animales solo cuando el galpón completo ha sido inspeccionado genera permanencias forzadas de 30 a 60 minutos posingesta. Liberar por secciones a medida que se completa la revisión reduce esa exposición sin resignar el manejo sanitario.
  • Auditar la fracción de fibra larga de la ración con separador de partículas Penn State. Las dietas asociadas a mayor prevalencia se caracterizan por baja proporción de forraje largo. El análisis de rechazos comparado contra la ración entregada permite además detectar selección diferencial, aunque en este estudio no se encontró.
  • Priorizar el monitoreo en categorías de mayor riesgo. Segunda lactancia y superiores, lactancia temprana a media, y rebaños con genética Jersey o cruzas concentran mayor probabilidad de expresión.
  • Considerar el acceso a pradera como variable de bienestar en predios en transición. Donde la estabulación es parcial o estacional, mantener períodos de pastoreo tiene respaldo, aunque preliminar, sobre reducción de estereotipias.
  • Evaluar condición corporal y composición láctea en animales identificados, no solo volumen de leche. La señal fisiológica descrita apunta a movilización de reservas y alteración de caseínas con producción mantenida o incrementada. El litraje puede no alertar sobre el problema.
  • Registrar el índice de temperatura-humedad al interpretar observaciones estivales. El estudio se realizó con ITH promedio de 73,49, condición de estrés calórico leve que por sí sola aumenta el tiempo de estación y puede confundir la lectura postural.

Cómo citar este resumen

Conejeros, A. (2026). Tongue-rolling en vacas lecheras: la conducta que afecta a tres de cada diez animales y lo que revela sobre el rumen. Evidencia Vet. Recuperado de https://evidenciavet.cl/rumiantes-ganaderia/tongue-rolling-vacas-lecheras-indicador-conductual/.

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