Dirofilariosis cardiopulmonar
Sinónimos: Gusano del corazón, Dirofilariasis, Enfermedad del gusano del corazón, Infección por Dirofilaria immitis · Inglés: Heartworm disease
Especies afectadas y susceptibilidad
El perro es el hospedador definitivo principal de Dirofilaria immitis. El gato también se infecta, pero con pocos gusanos, de vida más corta, y en general sin microfilarias en la sangre (Morchón et al., 2026). Ver dirofilariosis felina. Los zorros y otros cánidos silvestres pueden actuar como reservorios.
La enfermedad aparece sobre todo en perros adultos, porque el parásito tarda meses en madurar y la carga de gusanos se acumula con los años de exposición. En una zona árida del oeste de Argentina, la probabilidad de tener microfilarias fue 29 veces mayor en perros de 3 a 6 años y 66 veces mayor en los de más de 7 años que en los jóvenes, y 12 veces mayor en machos (Cuervo et al., 2024).
El agente
Dirofilaria immitis es un nematodo filarioideo. Los adultos viven en las arterias pulmonares y, con cargas altas, en el corazón derecho. En el perro pueden vivir de 5 a 7 años (Morchón et al., 2026). Las hembras liberan microfilarias a la sangre, que el mosquito ingiere al picar. Dentro del mosquito se desarrollan hasta larva infectante (L3), un proceso que depende de la temperatura y se detiene por debajo de 14 °C. Al picar a otro animal, el mosquito deposita las larvas, que migran por los tejidos y llegan a las arterias pulmonares, donde maduran (Morchón et al., 2026).
El parásito alberga la bacteria endosimbionte Wolbachia, que participa en su desarrollo y en la inflamación que produce. La doxiciclina del protocolo de tratamiento actúa sobre esta bacteria.
Epidemiología en Chile
Primer caso documentado. En 2023 se describió la infección en un perro importado desde Venezuela que vivía hacía dos años en Santiago, donde el parásito no se había reportado. El reporte advirtió que en Chile existen condiciones para que el parásito se establezca (Alvarez Rojas et al., 2023).
Circulación local. En 2026 se publicó el primer reporte de D. immitis en perros y gatos de Chile que no habían viajado fuera de su provincia. Se analizaron 145 perros y 178 gatos de Arica, Calama y Concepción (Morchón et al., 2026):
- Perros (antígeno): 8 de 145 positivos (5,5%): 6 de 84 en Calama (7,1%), 2 de 33 en Concepción (6,1%) y 0 de 28 en Arica.
- Gatos (anticuerpos): 23 de 178 positivos (12,9%): 14,6% en Calama, 32,0% en Concepción y 8,0% en Arica.
- Todos los animales positivos estaban en zonas clasificadas como de riesgo alto o muy alto por el modelo de nicho ecológico.
Estacionalidad. El modelo de riesgo mensual mostró un máximo en el verano austral (enero y febrero) y un riesgo cercano a cero en invierno, por la temperatura y la barrera de la cordillera. La variable que más contribuyó al riesgo fue la huella humana. Las proyecciones al año 2100 estiman un aumento de 63% a 104% de la superficie apta, con expansión hacia el centro y el sur (Morchón et al., 2026).
Vectores. En Chile están presentes mosquitos de los géneros Culex (Cx. pipiens y Cx. quinquefasciatus) y Aedes (Ae. albifasciatus y Ae. aegypti), transmisores demostrados en países vecinos (Morchón et al., 2026).
Argentina. En una zona árida del oeste de Argentina, el 51,6% de 64 perros tenía microfilarias de D. immitis, una de las prevalencias más altas del país, en una región donde la enfermedad es de aparición reciente (Cuervo et al., 2024).
Lo que esto implica. Los datos chilenos son de un solo estudio con 145 perros de tres ciudades. Bastan para descartar que Chile sea un país libre, pero no para estimar la prevalencia nacional. La zona central, donde vive la mayoría de los perros, no fue muestreada.
Transmisión y factores de riesgo
Se transmite solo por la picadura de mosquitos que se alimentaron de un animal con microfilarias. No hay contagio directo entre perros ni del perro a las personas.
Factores de riesgo:
- Vivir o viajar en zonas de riesgo, en Chile sobre todo en verano (Morchón et al., 2026).
- Perros importados desde países endémicos sin pruebas previas (Alvarez Rojas et al., 2023).
- Perros que pasan la noche al aire libre, más expuestos a los mosquitos.
- Edad adulta y sexo masculino (Cuervo et al., 2024).
- Falta de prevención con lactonas macrocíclicas.
Signos clínicos
Muchos perros infectados no tienen signos. En 283 perros con dirofilariosis tratados en Alemania, el 53% era asintomático; el 31% tenía signos respiratorios, el 15% intolerancia al ejercicio y el 8,5% signos digestivos (Maerz et al., 2026). Aun sin signos, la ecocardiografía puede mostrar una carga alta de gusanos e hipertensión pulmonar (Maerz et al., 2026).
Con el avance de la enfermedad aparecen tos crónica, disnea, intolerancia al ejercicio, baja de peso, síncope y signos de insuficiencia cardíaca derecha, como ascitis.
Síndrome de la vena cava. Con cargas muy altas, los gusanos pueden desplazarse a la aurícula derecha y la vena cava, con hemólisis aguda, hemoglobinuria, colapso y shock. Es una urgencia que requiere la extracción quirúrgica de los gusanos.
Hallazgos de necropsia
No se encontraron series de necropsias de perros chilenos. Los hallazgos esperables son gusanos adultos blancos y delgados, de 12 a 30 cm de largo, en las arterias pulmonares, el ventrículo derecho y, en cargas altas, la aurícula derecha y la vena cava. Las arterias pulmonares aparecen dilatadas, tortuosas y con la íntima rugosa. Puede haber tromboembolismo pulmonar, hipertrofia del ventrículo derecho y congestión hepática.

Corazón de un perro con dirofilariosis abierto en la necropsia: gusanos adultos de Dirofilaria immitis en el ventrículo derecho y la arteria pulmonar.
Necropsia · Imagen: Alan R. Walker, Wikimedia Commons (Dirofilaria-immitis-dog-heart.jpg) · CC BY-SA 3.0
Histopatología
Las lesiones esperables son endarteritis proliferativa de las arterias pulmonares, con hiperplasia de la íntima en vellosidades, trombosis y fibrosis perivascular. Los gusanos muertos, después del tratamiento o en forma natural, provocan tromboembolismo y reacciones granulomatosas en el pulmón. En el riñón puede haber glomerulonefritis por complejos inmunes.
Diagnóstico de laboratorio
Test de antígeno. Detecta antígeno de las hembras adultas y es la prueba de tamizaje principal en perros. El estudio chileno usó un test inmunocromatográfico con sensibilidad declarada de 94% y especificidad de 100% (Morchón et al., 2026). El antígeno no se detecta en los primeros meses de la infección ni cuando solo hay machos o muy pocas hembras.
Tratamiento térmico de la muestra. Los complejos antígeno-anticuerpo pueden dar falsos negativos. En los 283 perros tratados en Alemania, 8 tuvieron antígeno negativo pese a tener microfilarias o gusanos visibles en la ecocardiografía, y los 8 fueron positivos después de calentar la muestra (Maerz et al., 2026).
Microfilarias. Se buscan con frotis, tubo de microhematocrito o técnica de Knott. En el estudio argentino, la técnica de Knott fue la más sensible (Cuervo et al., 2024). En Alemania, el 54% de los perros positivos tenía microfilarias (Maerz et al., 2026), por lo que un resultado negativo no descarta la infección. La PCR permite distinguir D. immitis de D. repens y de Acanthocheilonema reconditum, que también circula en Chile (Maerz et al., 2026; Cevidanes et al., 2023).

Microfilaria de Dirofilaria immitis en un frotis de sangre teñido con Giemsa, de un perro de una zona árida del oeste de Argentina.
Microscopía · Imagen: Cuervo et al. (2024), Parasitology Research 123:345, figura 2 · CC BY 4.0
Imágenes. La radiografía de tórax muestra el agrandamiento del corazón derecho y de las arterias pulmonares. La ecocardiografía permite ver los gusanos en la arteria pulmonar y estimar la hipertensión pulmonar, lo que ayuda a clasificar la gravedad antes de tratar (Maerz et al., 2026).
En gatos. Las pruebas de antígeno son poco sensibles porque las cargas son bajas, y se usan pruebas de anticuerpos (Morchón et al., 2026).

Pruebas ante sospecha de dirofilariosis: antígeno, microfilarias e imágenes, y cómo interpretar un resultado negativo.
Esquema · Elaboración propia, Evidencia Vet · A partir de Maerz et al. (2026), Cuervo et al. (2024) y Morchón et al. (2026)
Diagnóstico diferencial
- Otras causas de tos crónica: bronquitis crónica, colapso traqueal, neoplasias pulmonares.
- Otras causas de hipertensión pulmonar e insuficiencia cardíaca derecha: enfermedad valvular, cardiomiopatías, tromboembolismo de otras causas.
- Angiostrongilosis (Angiostrongylus vasorum).
- Otras microfilarias en sangre: Acanthocheilonema reconditum y Dirofilaria repens.
Tratamiento
El protocolo recomendado por la American Heartworm Society (AHS) y la European Society of Dirofilariosis and Angiostrongylosis (ESDA) combina (Maerz et al., 2026):
- Doxiciclina 7,5 a 10 mg/kg cada 12 horas por vía oral durante 28 días, contra Wolbachia.
- Lactona macrocíclica mensual, para eliminar las larvas en desarrollo y las microfilarias.
- Melarsomina en tres dosis de 2,5 mg/kg por vía intramuscular profunda en la musculatura lumbar, para matar a los gusanos adultos.
- Restricción estricta del ejercicio desde el diagnóstico hasta 3 a 4 semanas después de la última dosis de melarsomina, para reducir el riesgo de tromboembolismo.
Seguridad. En 283 perros tratados con este protocolo en Alemania, las complicaciones fueron en general leves: dolor en el sitio de inyección (9,2% después de la primera dosis), signos digestivos (3,5%) y tos (12,7%). Murieron dos perros (0,7%), ninguno por una causa atribuible con certeza a la melarsomina (Maerz et al., 2026).
Dos o tres dosis de melarsomina. En 1.246 perros de un refugio de Miami, el esquema de dos dosis tuvo una eficacia de 96,0% y el de tres dosis de 100%, sin diferencia significativa. La mortalidad relacionada con la dirofilariosis fue menor con dos dosis (0,2% frente a 2,6%), pero las complicaciones leves fueron más frecuentes (7,4% frente a 3,6%) (Jacobson et al., 2026). El esquema de tres dosis sigue siendo el recomendado.
Doxiciclina y transmisión. En perros con microfilarias tratados con doxiciclina y una dosis de ivermectina, las larvas que se desarrollaron en mosquitos alimentados con su sangre casi no lograron infectar a perros nuevos: 11 de 12 perros receptores no desarrollaron gusanos (McCall et al., 2026). Esto respalda iniciar la doxiciclina apenas se diagnostica, también para cortar la transmisión.
Disponibilidad en Chile. Esta revisión no confirmó si la melarsomina está registrada o disponible en Chile. Conviene verificarlo con el SAG o con los distribuidores antes de planificar un tratamiento.
Seguimiento. El éxito del tratamiento se confirma con antígeno y microfilarias negativos no antes de 6 meses después de la última dosis de melarsomina, y con una ecocardiografía sin gusanos (Maerz et al., 2026).
Pronóstico
Bueno en perros sin signos o con signos leves que completan el tratamiento. Reservado en perros con hipertensión pulmonar grave, insuficiencia cardíaca derecha o síndrome de la vena cava.
Prevención
Lactonas macrocíclicas. Ivermectina, milbemicina, moxidectina o selamectina, aplicadas con regularidad, eliminan las larvas antes de que maduren. En el refugio de Miami, 2 de 65 perros que habían recibido ivermectina y 2 de 35 con milbemicina siguieron positivos después del tratamiento, frente a ninguno de 33 con moxidectina de liberación prolongada (Jacobson et al., 2026).
En Chile. El estudio de riesgo propone usar mapas mensuales de riesgo para orientar la prevención, con mayor énfasis en el verano y en las zonas de riesgo alto (Morchón et al., 2026). En perros que viven en el norte o en Concepción, que viajan a esas zonas o que llegan desde países endémicos, conviene hacer un test de antígeno y usar prevención durante la temporada de mosquitos.
Antes de empezar la prevención en un perro adulto de zona de riesgo, se recomienda un test de antígeno, para no iniciar la prevención en un perro ya infectado sin saberlo.
Riesgo zoonótico
D. immitis puede infectar a las personas por la picadura de mosquitos, pero en ellas el parásito no llega a adulto y suele formar un nódulo pulmonar solitario que se confunde con un tumor en la radiografía. No hay contagio directo desde el perro. El control de la infección en los perros reduce la fuente de microfilarias para los mosquitos.
Referencias
- Alvarez Rojas, C. A., Cancino-Faure, B., Lillo, P., Fernández, M. L., González, A. P., & Ramírez, A. F. (2023). Dirofilaria immitis in dog imported from Venezuela to Chile. Emerging Infectious Diseases, 29(2), 439. https://doi.org/10.3201/eid2902.221427
- Cevidanes, A., Di Cataldo, S., Muñoz-San Martín, C., Latrofa, M. S., Hernández, C., Cattan, P. E., Otranto, D., & Millán, J. (2023). Co-infection patterns of vector-borne zoonotic pathogens in owned free-ranging dogs in central Chile. Veterinary Research Communications, 47(2), 575-585. https://doi.org/10.1007/s11259-022-10009-6
- Cuervo, P. F., Di Cataldo, S., Fantozzi, M. C., Rodríguez, M. B., Pedrosa, A., & Mera y Sierra, R. (2024). Host drivers of canine dirofilariosis in an arid environment of western Argentina. Parasitology Research, 123(10), 345. https://doi.org/10.1007/s00436-024-08367-y
- Jacobson, L. S., DiGangi, B. A., Serrano, M. A., Friedman, J., Cuccinello, M. K., Garcia, H. M., & Levy, J. K. (2026). A retrospective comparison of two-dose and three-dose melarsomine, with doxycycline and a macrocyclic lactone, in 1246 shelter dogs. Parasites & Vectors, 19(1), 359. https://doi.org/10.1186/s13071-026-07344-x
- Maerz, I., Rütjes, S., Genz, S., & Žagar, P. (2026). Adulticide treatment with melarsomine: outcome in 283 heartworm-positive dogs in Germany. Parasites & Vectors, 19(1), 356. https://doi.org/10.1186/s13071-026-07404-2
- McCall, J. W., Mansour, A., DiCosty, U., Fricks, C., McCall, S., Carson, B., Dzimianski, M. T., Nelson, C. T., & Moorhead, A. R. (2026). Blocking Dirofilaria immitis transmission by treatment of heartworm microfilaremic dogs with doxycycline. Parasites & Vectors, 19(1), 347. https://doi.org/10.1186/s13071-026-07383-4
- Morchón, R., Gil-Abad, A., Infante González-Mohino, E., Collado-Cuadrado, M., Balmori-de la Puente, A., Castro-Seriche, S., Montoya-Alonso, J. A., Carretón, E., & Rodríguez-Escolar, I. (2026). Presence of Dirofilaria immitis in domestic cats and dogs in Chile: assessment of monthly infection risk as a preventive tool. Current Research in Parasitology & Vector-Borne Diseases, 10, 100403. https://doi.org/10.1016/j.crpvbd.2026.100403
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Conejeros, A. (2026). Dirofilariosis cardiopulmonar. Guía de enfermedades, Evidencia Vet. URL permanente: https://evidenciavet.cl/clinica-pequenos-animales/enfermedades/dirofilariosis/.