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Enfermedades de Gatos

Fichas con evidencia actual y datos chilenos sobre las enfermedades más relevantes de los gatos.

33 fichas publicadas.

Virales

  • ViralZoonosis

    Influenza aviar H5N1 en gatos

    Infección grave del gato por el virus de influenza aviar H5N1, que adquiere al comer aves infectadas, carne de ave cruda o leche cruda de vacas enfermas. Produce signos respiratorios, neurológicos o muerte súbita, y cerca de la mitad de las infecciones por influenza aviar publicadas en felinos terminó en muerte. Los casos aumentaron en el mundo desde 2023 con el clado 2.3.4.4b, el mismo que llegó a Chile en 2022 y mató a casi 15.000 lobos marinos. No se han publicado casos en gatos chilenos. No hay vacuna ni tratamiento específico: la prevención es evitar el acceso a aves muertas, carne cruda de ave y leche cruda. Un gato sospechoso se aísla, se maneja con protección y se informa a la autoridad sanitaria.

  • Viral

    Inmunodeficiencia felina (FIV)

    Infección retroviral del gato que se transmite sobre todo por mordeduras, por lo que es más frecuente en machos enteros con acceso al exterior. Tras una fase inicial pasa años sin signos; con el tiempo puede causar gingivoestomatitis grave, infecciones recurrentes y linfoma. Muchos gatos infectados viven tanto como los sanos con buen manejo, y el diagnóstico no justifica la eutanasia. Se diagnostica con pruebas rápidas de anticuerpos confirmadas con una segunda prueba. En Chile se ha descrito en 1,7% a 3,3% de los gatos estudiados.

  • Viral

    Leucemia felina (FeLV)

    Infección retroviral del gato que se transmite sobre todo por saliva, por contacto estrecho entre gatos y de la madre a los gatitos. Puede ser progresiva, con mortalidad de hasta 90% en 3 años por anemia, linfoma o leucemia, o regresiva, con una esperanza de vida cercana a la normal. Un resultado positivo en la prueba rápida debe confirmarse por PCR. En Chile se ha descrito una prevalencia alta, de 54,95% por PCR en gatos urbanos, y un clado propio del país que también infecta a la güiña.

  • Viral

    Panleucopenia felina

    Enfermedad viral muy contagiosa causada por el parvovirus felino, que destruye las células que se dividen rápido en el intestino, la médula ósea y el tejido linfoide. Causa vómitos, diarrea, fiebre y una leucopenia marcada, con mortalidad alta en gatitos. La infección en el útero o en las primeras semanas puede dejar hipoplasia cerebelosa. El virus resiste meses a años en el ambiente. La vacuna, incluida en la triple felina, es la medida más importante. En el sur de Chile se detectó parvovirus en el 6,1% de los gatos rurales.

  • Viral

    Peritonitis infecciosa felina (PIF)

    Enfermedad sistémica causada por el coronavirus felino, un virus intestinal muy común que en menos del 10% de los gatos infectados cambia y produce una flebitis piogranulomatosa. Afecta sobre todo a gatos menores de 2 años, de raza o de casas con muchos gatos. Causa fiebre, baja de peso y derrames, o lesiones en ojos, sistema nervioso y órganos abdominales. Antes era casi siempre mortal; hoy los antivirales orales como GS-441524 logran remisión en 80% a 100% de los gatos tratados. No se encontraron estudios publicados en Chile.

  • ViralZoonosis

    Rabia felina

    Encefalitis viral mortal que afecta a todos los mamíferos. En Chile el virus circula en murciélagos insectívoros, y el gato es el animal doméstico con más oportunidades de contacto con ellos porque los caza. Entre 1989 y 2005 se confirmaron 7 gatos con rabia en el país. En los informes del ISP revisados desde 2010 no hubo gatos positivos, aunque entre 2017 y 2024 se confirmaron cada año entre 131 y 196 murciélagos con el virus. La vacunación antirrábica del gato es obligatoria. Ante un gato que mordió a una persona o que tuvo contacto con un murciélago, el manejo lo define la SEREMI de Salud.

Bacterianas

  • BacterianaZoonosis

    Bartonelosis felina

    Infección de la sangre por bacterias del género Bartonella, sobre todo B. henselae, que las pulgas transmiten entre gatos. El gato es el reservorio: puede tener la bacteria en la sangre por meses o años sin enfermar, y rara vez presenta fiebre, uveítis o endocarditis. En Valdivia, el 17% de 464 gatos tenía Bartonella en la sangre, con más riesgo en gatos jóvenes, enteros y con mal control de pulgas. Es la causa de la enfermedad por arañazo de gato en personas. La prevención se basa en el control de pulgas todo el año.

  • BacterianaZoonosis

    Clamidiosis felina (Chlamydia felis)

    Infección de la conjuntiva por Chlamydia felis, la bacteria más asociada a conjuntivitis en gatos. Se contagia por contacto estrecho, sobre todo con secreciones oculares, y afecta en general a gatos menores de un año, más en criaderos y refugios. Empieza en un ojo y suele pasar al otro, con enrojecimiento intenso, inflamación de la conjuntiva, secreción y molestia; muchos gatos siguen comiendo. Se diagnostica por PCR de un hisopado conjuntival. Se trata con doxiciclina, y en criaderos con infección endémica se trata a todos los gatos por al menos 4 semanas. Rara vez pasa a las personas. No se encontraron estudios en gatos chilenos.

  • BacterianaZoonosis

    Leptospirosis felina

    Infección por leptospiras patógenas que el gato adquiere sobre todo al cazar roedores o por contacto con agua o suelo contaminados con orina. La mayoría de los gatos no enferma, pero algunos eliminan la bacteria por la orina. En el sur de Chile, el 15,6% de 231 gatos con acceso al exterior eliminaba leptospiras patógenas, y en 7 se cultivó la bacteria viva, el primer aislamiento de orina felina en Sudamérica. Cuando hay enfermedad, predominan los signos renales. El tratamiento combina antibióticos y soporte, con protocolos extrapolados del perro. No hay vacuna para gatos.

  • Bacteriana

    Micoplasmosis hemotrópica felina

    Infección de los glóbulos rojos por hemoplasmas. Mycoplasma haemofelis es la especie más patógena y puede causar una anemia hemolítica grave, incluso mortal, en gatos sin otras enfermedades. Las especies Candidatus son menos patógenas y causan enfermedad sobre todo junto a FIV o FeLV. En Chile, alrededor de uno de cada siete gatos está infectado, con más riesgo en machos, gatos mayores, con salida al exterior y con FIV. El papel de la pulga como vector es dudoso; las peleas y las transfusiones son vías probables. El frotis es poco sensible y la PCR es la prueba de elección. Se trata con doxiciclina o fluoroquinolonas por al menos 28 días.

Transmitidas por vectores

  • Transmitida por vectoresZoonosis

    Dirofilariosis felina (gusano del corazón en gatos)

    Infección por Dirofilaria immitis, el gusano del corazón, transmitida por mosquitos. El gato es un hospedador poco adecuado: tiene pocos gusanos, que viven menos que en el perro, y casi nunca tiene microfilarias. Muchos gatos no tienen signos por largo tiempo, pero la llegada de gusanos jóvenes a las arterias pulmonares o la muerte de los adultos causan una enfermedad respiratoria con tos y dificultad para respirar, vómitos o muerte súbita. En Chile, en 2024, el 12,9% de 178 gatos de Arica, Calama y Concepción tenía anticuerpos contra el parásito. El diagnóstico es difícil y no hay un tratamiento contra los adultos que sea seguro para gatos. La prevención mensual con lactonas macrocíclicas en la temporada de mosquitos es la principal medida.

Parasitarias

  • Parasitaria

    Aelurostrongilosis (gusano pulmonar del gato)

    Infección pulmonar por Aelurostrongylus abstrusus, el gusano pulmonar más frecuente del gato. El gato se infecta al comer caracoles, babosas o animales que los comieron, como roedores, aves o lagartijas, por lo que los gatos que cazan tienen más riesgo. Muchas infecciones no dan signos; otras causan tos, respiración rápida o con la boca abierta y secreción nasal, y pueden ser mortales sin tratamiento. En el sur de Chile se detectó ADN del parásito en uno de cada cinco gatos urbanos sanos. Se diagnostica buscando larvas en las heces con el método de Baermann, que puede dar falsos negativos. Se trata y previene con lactonas macrocíclicas o emodepsida.

  • ParasitariaZoonosis

    Cestodosis felinas

    Infección por tenias en el intestino del gato. Las dos principales tienen ciclos distintos: Hydatigera taeniaeformis, la tenia más frecuente del gato, se adquiere al comer roedores, y Dipylidium caninum al tragar pulgas o piojos durante el acicalamiento. Casi nunca causan signos, salvo prurito anal y segmentos visibles en las heces o el pelaje. En el sur de Chile, una de cada cinco ratas negras estudiadas tenía la larva de H. taeniaeformis en el hígado. Se tratan con praziquantel, y la prevención depende de limitar la caza y controlar las pulgas. El examen de heces detecta mal estas tenias.

  • Parasitaria

    Coccidiosis felina (cistoisosporosis)

    Infección intestinal por coccidios del género Cystoisospora, específicos del gato. Casi todos los gatos se infectan durante la lactancia, y la enfermedad aparece sobre todo en gatitos de 2 a 4 meses, con diarrea que puede ser acuosa o con sangre. Los ooquistes se acumulan en criaderos y refugios. En Santiago se encontró en el 12% de 230 gatos con signos digestivos, con más casos en gatos jóvenes. Se trata con toltrazuril o diclazuril, a toda la camada y lo antes posible, y se previene con limpieza diaria y desinfección con calor. No se transmite a las personas.

  • Parasitaria

    Gurltiosis felina (Gurltia paralysans)

    Enfermedad neurológica causada por Gurltia paralysans, un nematodo que vive en las venas de las meninges de la médula espinal y produce trombosis y meningomielitis. Fue descrito en Valdivia y el sur de Chile es su zona de mayor frecuencia. Afecta a gatos con salida al exterior que cazan, sobre todo en zonas rurales cercanas al bosque nativo, donde también vive la güiña. Causa una debilidad progresiva de las patas traseras que puede llegar a la parálisis, con incontinencia y parálisis de la cola. No se eliminan huevos ni larvas en las heces, por lo que el diagnóstico en vida se basa en los signos, las imágenes y pruebas aún experimentales. No hay tratamientos probados.

  • ParasitariaZoonosis

    Pulgas en gatos y dermatitis alérgica a la picadura de pulga

    Infestación por pulgas, casi siempre Ctenocephalides felis. En el gato el cuadro típico es la dermatitis miliar, con pequeñas costras en el lomo y el cuello, aunque la alergia a la pulga no tiene un patrón de lesiones propio en esta especie. El acicalamiento elimina muchas pulgas, por lo que encontrarlas cuesta más que en el perro. Las pulgas adultas en el gato son una parte mínima de la población: huevos, larvas y pupas viven en la casa. El control exige tratar a todos los gatos y perros a la vez y actuar en el ambiente. Los antiparasitarios con piretroides concentrados para perros son tóxicos para los gatos.

  • Parasitaria

    Sarna otodéctica (ácaros del oído)

    Infestación del conducto auditivo por el ácaro Otodectes cynotis, la principal causa primaria de otitis externa en gatos. Es muy contagiosa por contacto directo y más frecuente en gatitos. Produce un cerumen café oscuro y seco, como café molido, con prurito que puede ser intenso aunque haya pocos ácaros. Muchos gatos infestados no tienen signos: en un estudio italiano, la mitad de los gatos con ácaros vivía solo dentro de la casa y no tenía molestias. El diagnóstico se hace viendo los ácaros con el otoscopio o al microscopio. Se trata con acaricidas óticos o sistémicos, tratando a todos los animales en contacto.

  • ParasitariaZoonosis

    Toxocariasis felina

    Infección por el ascárido Toxocara cati, uno de los parásitos intestinales más frecuentes del gato. Los gatitos se infectan por la leche de la madre, nunca en el útero, y los adultos al ingerir huevos del ambiente o roedores. Con pocas lombrices no hay signos; con muchas, los gatitos se ven flacos y con abdomen abultado, y puede haber obstrucción intestinal. En Santiago se encontró en el 10% de 230 gatos con signos digestivos. Es zoonótico. El control se basa en desparasitar a los gatitos desde las tres semanas de vida, a la gata en lactancia y a los adultos según su riesgo, y en retirar las heces a diario.

  • ParasitariaZoonosis

    Toxoplasmosis

    Infección por el protozoo Toxoplasma gondii, cuyo hospedador definitivo es el gato. La infección es común: en Chile, la seroprevalencia en gatos va de 8% en la costa árida del norte a más de 60% en la selva valdiviana. La enfermedad clínica es rara y aparece sobre todo en gatitos infectados antes de nacer y en gatos inmunosuprimidos, con signos neurológicos, oculares, respiratorios o hepáticos. El tratamiento de elección es la clindamicina. El gato elimina ooquistes una sola vez en la vida, por 3 a 10 días, por lo que su papel en el contagio humano suele sobrestimarse.

  • Parasitaria

    Tritrichomonosis felina (Tritrichomonas foetus)

    Infección del intestino grueso por el protozoo Tritrichomonas foetus, causa de diarrea crónica recurrente en gatos jóvenes, sobre todo de raza y de criaderos. Las heces son blandas, con sangre fresca y mucosidad, y la diarrea puede durar meses y muchos gatos quedan portadores. El examen directo de heces detecta pocos casos; la PCR es la prueba más sensible. El único fármaco con eficacia demostrada, el ronidazol, no está registrado y puede causar signos neurológicos, por lo que se usa solo en casos confirmados. No se encontraron estudios en gatos chilenos.

Micóticas

  • Micótica

    Criptococosis felina

    Infección por levaduras del complejo Cryptococcus neoformans y C. gattii, la micosis sistémica más frecuente del gato. Se adquiere al inhalar el hongo desde el ambiente: C. neoformans se asocia a heces de palomas y suelo con excremento de aves, y C. gattii a eucaliptos y otros árboles. El cuadro típico es una enfermedad nasal crónica con aumento de volumen de la nariz y secreción, que puede extenderse a la piel, los ojos y el sistema nervioso. En Chile se aisló por primera vez C. gattii VGIII desde la nariz de un gato de la Región de Valparaíso. La citología muestra levaduras con cápsula característica, y el antígeno en suero sirve para diagnosticar y seguir el tratamiento, que dura meses.

  • MicóticaZoonosis

    Dermatofitosis felina

    Infección del pelo y la piel por hongos dermatofitos, casi siempre Microsporum canis, cuyo reservorio principal es el gato. Muchos gatos lo portan sin lesiones: en Chile se aisló en el 60% de los gatos sanos de Temuco y en el 5,3% de los de Talca. Causa zonas sin pelo con descamación y, en gatos persas y exóticos, a veces nódulos profundos. Se diagnostica con lámpara de Wood, examen del pelo y cultivo con cepillo de dientes. El tratamiento combina itraconazol oral en pulsos, baños en todo el cuerpo y limpieza del ambiente hasta tener cultivos negativos. Es zoonótica.

  • MicóticaZoonosis

    Esporotricosis felina

    Micosis de la piel y el tejido subcutáneo causada por Sporothrix brasiliensis, la especie más virulenta del género, que se expandió desde Brasil por Sudamérica. En Chile se describió por primera vez en gatos de Magallanes en 2022 y luego en Santiago y Valparaíso, con casos en un perro y en personas. El gato desarrolla úlceras y nódulos con muchas levaduras, sobre todo en la cabeza, la nariz y las patas anteriores, y a menudo signos respiratorios. Se trata por meses con itraconazol, idealmente junto con yoduro de potasio. Es una zoonosis: el gato enfermo la transmite por arañazos, mordeduras y exudado.

Endocrinas

  • Endocrina

    Diabetes mellitus felina

    Una de las enfermedades endocrinas más frecuentes del gato. En la mayoría se parece a la diabetes tipo 2 humana, ligada a la obesidad; en uno de cada cuatro o cinco gatos se debe a un exceso de hormona de crecimiento. Causa poliuria, polidipsia, pérdida de peso con apetito aumentado y, en algunos gatos, una marcha apoyada en los tarsos. Se trata con insulina o, en gatos estables, con inhibidores SGLT2 orales, que exigen descartar cetonas antes de empezar. Con tratamiento precoz, pérdida de peso y dieta baja en carbohidratos, una parte de los gatos entra en remisión y deja de necesitar insulina.

  • Endocrina

    Hipertiroidismo felino

    La enfermedad endocrina más frecuente del gato mayor: afecta a más del 10% de los gatos de edad avanzada. Nódulos benignos de la tiroides producen hormona en exceso, sin control de la hipófisis. El gato baja de peso aunque come más, toma más agua, vomita y está inquieto; casi todos tienen un bocio palpable. El diagnóstico se basa en la T4 total alta. Hay cuatro tratamientos: yodo radiactivo, cirugía, fármacos antitiroideos y dieta restringida en yodo. Al normalizar la tiroides puede aparecer una enfermedad renal que estaba oculta, por lo que hay que controlar los riñones antes y después del tratamiento.

Inmunomediadas

  • Inmunomediada

    Asma felina

    Inflamación crónica de los bronquios del gato, con broncoconstricción, considerada alérgica. Junto con la bronquitis crónica afecta a cerca del 1% de los gatos. Causa tos crónica, sibilancias y crisis de dificultad respiratoria que pueden poner en riesgo la vida. Se diagnostica con radiografías y lavado broncoalveolar, que muestra eosinófilos aumentados, después de descartar parásitos pulmonares y dirofilariosis. Se trata con corticoides, orales o inhalados con cámara espaciadora, y broncodilatadores en las crisis. Sin control, la inflamación deja cambios irreversibles en las vías aéreas; con tratamiento, el pronóstico es bueno.

  • Inmunomediada

    Gingivoestomatitis crónica felina

    Inflamación crónica de la mucosa oral que afecta hasta al 26% de los gatos domésticos. No se limita a la encía: se extiende a la mucosa alveolar, la de las mejillas y la zona a los lados de los pliegues palatoglosos, con lesiones ulcerativas o proliferativas. Causa dolor intenso, falta de apetito, mal acicalamiento y aislamiento. Es una respuesta inmune anormal relacionada con el calicivirus felino. Se confirma por biopsia, que también descarta el carcinoma escamoso. El tratamiento de base es la extracción de todos o casi todos los dientes, con buena respuesta en dos tercios de los gatos; el resto necesita tratamiento médico prolongado.

Nutricionales

  • Nutricional

    Lipidosis hepática felina

    Enfermedad del hígado potencialmente mortal que aparece cuando un gato deja de comer o come muy poco por un tiempo. La grasa movilizada desde el tejido adiposo se acumula en el hígado y lo daña. Los gatos obesos tienen más riesgo. Puede aparecer sola, tras un cambio de dieta, de casa o un estrés, o como consecuencia de otra enfermedad, sobre todo la pancreatitis. El gato llega con ictericia, decaimiento y sin apetito. La base del tratamiento es alimentar por sonda; con nutrición enteral, cerca de dos de cada tres gatos sobreviven.

Multifactoriales

  • Multifactorial

    Cardiomiopatía hipertrófica felina

    La enfermedad cardíaca más frecuente del gato: afecta a cerca del 15% de la población felina y hasta al 29% de los gatos mayores. La mayoría no tiene signos durante años, pero algunos desarrollan insuficiencia cardíaca, tromboembolismo arterial o muerte súbita. El diagnóstico se hace con ecocardiografía, después de descartar hipertiroidismo e hipertensión. El tratamiento depende del estadio: furosemida para la insuficiencia cardíaca y clopidogrel cuando hay riesgo de trombos. El tromboembolismo tiene mal pronóstico. En Maine Coon y Ragdoll de reproducción se recomiendan pruebas genéticas.

  • Multifactorial

    Complejo respiratorio felino

    Conjunto de infecciones de las vías respiratorias altas y la boca del gato, causadas sobre todo por herpesvirus felino y calicivirus felino, a veces junto con Chlamydia felis, Mycoplasma felis y Bordetella. Causa estornudos, secreción nasal y ocular, conjuntivitis, úlceras orales y anorexia, y es un problema mayor en refugios y criaderos. Muchos gatos quedan portadores: el herpesvirus se reactiva con estrés y el calicivirus puede eliminarse por meses o años. Ambos virus están en la triple felina. En Santiago se detectó calicivirus en el 48,8% de los gatos con signos respiratorios.

  • Multifactorial

    Enfermedad del tracto urinario inferior felino

    Conjunto de enfermedades de la vejiga y la uretra que causan signos muy parecidos: dificultad para orinar, micciones frecuentes y escasas, sangre en la orina y orina fuera de la caja de arena. La causa más frecuente es la cistitis idiopática, que se diagnostica por exclusión y se relaciona con el estrés y el ambiente; le siguen los urolitos de estruvita y de oxalato de calcio. La infección urinaria es rara en gatos adultos sanos. La obstrucción uretral, casi exclusiva de machos, es una emergencia por la hiperpotasemia y puede causar la muerte. El manejo de la cistitis idiopática se basa en modificar el ambiente, aumentar el consumo de agua y controlar el dolor.

  • Multifactorial

    Enfermedad renal crónica felina

    Pérdida progresiva de la función de los riñones, una de las enfermedades más diagnosticadas en gatos mayores: según el estudio, la tiene entre el 28 y el 81% de los gatos de más de 12 años. En la mayoría no se encuentra la causa. Avanza en silencio y muchos gatos se diagnostican tarde, con poliuria, polidipsia, pérdida de peso, falta de apetito y vómitos. El diagnóstico se basa en creatinina, SDMA y orina, y la clasificación IRIS en estadios guía el tratamiento. La dieta renal, baja en fósforo, prolonga la supervivencia; también hay que tratar la proteinuria, la hipertensión, la anemia y la deshidratación. Se recomienda revisar sangre y orina desde los 7 años.

  • Multifactorial

    Pancreatitis felina

    Inflamación del páncreas, muy frecuente en gatos: en necropsias se encontró en dos de cada tres gatos, casi siempre en forma crónica. En más del 95% de los casos no se encuentra la causa. Los signos son poco específicos: decaimiento, falta de apetito, deshidratación y a veces vómitos; el dolor abdominal se reconoce poco. A menudo coexiste con otras enfermedades, como la diabetes, la enfermedad intestinal crónica, la colangitis y la lipidosis hepática. El diagnóstico combina la clínica, la lipasa pancreática y la ecografía. El tratamiento es de soporte: fluidos, analgesia con opioides, antieméticos y alimentar pronto.