Enfermedad de Chagas canina
Sinónimos: Tripanosomiasis americana, Infección por Trypanosoma cruzi, Chagas en perros · Inglés: Canine Chagas disease (American trypanosomiasis)
Especies afectadas y susceptibilidad
Trypanosoma cruzi infecta a más de 100 especies de mamíferos, entre ellos roedores, marsupiales, murciélagos, carnívoros y primates. El perro es muy susceptible, probablemente porque su respuesta inmune inicial no controla bien la parasitemia, y es el único animal que desarrolla un cuadro clínico parecido al humano (de Oliveira Neto et al., 2026).
Edad. Los perros adultos sobreviven más que los cachorros. Algunos estudios sugieren que los perros infectados después de los 6 meses no muestran fase aguda y pasan a la crónica unos 30 días después de la infección (de Oliveira Neto et al., 2026).
El agente
T. cruzi es un protozoo flagelado. Se agrupa en siete unidades genéticas (TcI a TcVI y TcBat), que difieren en distribución, virulencia y tejidos que afectan. En perros se describen con más frecuencia TcI y TcIV (de Oliveira Neto et al., 2026).
Ciclo en la vinchuca. El insecto se infecta al alimentarse de un hospedador con parásitos en la sangre. En su intestino, el parásito se multiplica y se transforma en la forma infectante, que se elimina en las heces durante la picadura (de Oliveira Neto et al., 2026).

Triatoma infestans, la vinchuca, principal vector de Trypanosoma cruzi en las zonas endémicas de Chile.
Agente o vector · Imagen: CDC / Organización Mundial de la Salud, Wikimedia Commons (Triatoma_infestans.jpg) · Dominio público
Epidemiología en Chile
Vectores y control. En Chile hay cuatro especies de triatominos que pueden transmitir T. cruzi; Triatoma infestans es el principal vector en las zonas endémicas. El programa nacional de control redujo la infestación de viviendas a menos de 1%, y la transmisión vectorial a personas se considera interrumpida desde 1999 (Reyes et al., 2022).

Mepraia spinolai, triatomino silvestre de la zona central de Chile.
Agente o vector · Imagen: Dick Culbert, Wikimedia Commons (Mepraia_spinolai_(8388988528).jpg) · CC BY 2.0
El Loa, Antofagasta. Entre 2014 y 2016 se estudiaron 65 perros de casas con hallazgo de T. infestans: 7 (10,8%) fueron positivos a T. cruzi, frente a 5 de 2.104 niños (0,24%) y 6 de 284 vinchucas (2,1%) (Reyes et al., 2022).
Costa norte y Coquimbo. En 35 perros infectados de Caleta Río Seco y Caleta San Marcos (Tarapacá) y La Serena (Coquimbo), localidades elegidas por reportes de Mepraia infectadas, predominó TcVI. Las infecciones mixtas fueron frecuentes, sobre todo en Caleta Río Seco (14 de 16), y por primera vez se describió TcIII en la zona (Ortiz et al., 2016).
Región Metropolitana. En 111 perros rurales con dueño y libre tránsito, el 17% tenía ADN de T. cruzi en la sangre (Cevidanes et al., 2023).
Lo que esto implica. Aunque la transmisión vectorial a personas se considera interrumpida, T. cruzi sigue circulando en perros de zonas rurales del norte y centro. El perro funciona como centinela: su infección muestra que el parásito está presente aunque haya pocos casos humanos (Reyes et al., 2022).
Lo que no se sabe. No se encontraron estudios chilenos sobre la frecuencia de enfermedad cardíaca chagásica en perros de consulta, ni series de casos clínicos.
Transmisión y factores de riesgo
Vía oral. En perros se considera más importante que la picadura: el perro se infecta al comer vinchucas infectadas o carne cruda de animales silvestres con parásitos. Estas exposiciones introducen muchos parásitos y pueden agravar la fase aguda (de Oliveira Neto et al., 2026).
Heces de la vinchuca. Las formas infectantes están en las heces que el insecto deja al picar (de Oliveira Neto et al., 2026).
Transmisión de la madre a los cachorros. Se conoce desde 1928, probablemente durante la fase aguda de la madre, cuando la parasitemia es más alta (de Oliveira Neto et al., 2026).
Factores de riesgo (de Oliveira Neto et al., 2026):
- Vivir en casas de adobe o madera, con grietas donde se refugian las vinchucas.
- Conducta de caza y contacto con animales silvestres.
- Perros de libre tránsito en zonas rurales.
Signos clínicos
Fase aguda. Dura desde los primeros días hasta unos dos meses y medio. Hay parasitemia alta y pocos anticuerpos. Los perros pueden no tener signos o presentar dolor muscular y articular, vómitos, postración, y bazo, hígado y ganglios grandes. En cachorros se describen ganglios generalizados, mucosas pálidas y hepatoesplenomegalia. El parásito causa una miocarditis intensa (de Oliveira Neto et al., 2026).
Fase crónica. Los perros que sobreviven pueden quedar sin signos o desarrollar insuficiencia miocárdica y arritmias ventriculares. En Texas, en perros con diagnóstico de Chagas, el signo más común fue el agrandamiento cardíaco (33,6%), seguido de letargia (28,7%), anorexia (23%) y ascitis (22,1%). La insuficiencia cardíaca derecha y luego izquierda da ascitis, derrame pleural, hepatomegalia y congestión yugular (de Oliveira Neto et al., 2026).
Megaesófago y megacolon. También pueden aparecer, por daño de los plexos nerviosos del esófago y el colon (de Oliveira Neto et al., 2026).
Hallazgos de necropsia
No se encontraron necropsias de perros chilenos. En perros infectados experimentalmente, la miocarditis aguda empieza en la aurícula y se extiende por el tabique hacia los ventrículos, sobre todo en la aurícula derecha y la pared libre del ventrículo derecho. En la fase crónica, los hallazgos esperables son corazón agrandado, ascitis y derrame pleural (de Oliveira Neto et al., 2026).
Histopatología
En la fase aguda, miocarditis intensa con cardiomiocitos parasitados y necrosis de células no parasitadas. En la fase crónica, fibrosis y necrosis de cardiomiocitos. En el esófago y el colon se describe inflamación de los plexos nerviosos con pérdida de neuronas (de Oliveira Neto et al., 2026).
Diagnóstico de laboratorio
Frotis de sangre. Sirve en la fase aguda, hasta unos 2,5 meses después de la infección, cuando la parasitemia es alta. En la fase crónica la parasitemia es baja e intermitente (de Oliveira Neto et al., 2026).

Tripomastigotes de Trypanosoma cruzi en un frotis de sangre periférica. Son más fáciles de ver en la fase aguda, cuando la parasitemia es alta.
Microscopía · Imagen: CDC, Wikimedia Commons (T._cruzi_trypomastigotes_in_peripheral_blood_smear.jpg) · Dominio público
Serología (ELISA o inmunofluorescencia). Los anticuerpos se detectan desde unas 4 semanas después de la infección. La sensibilidad y especificidad superan el 90% y aumentan con el tiempo. Un resultado positivo indica exposición. Puede haber reacción cruzada con Leishmania (de Oliveira Neto et al., 2026).
PCR. Confirma la infección y puede identificar el grupo genético. Es más útil en la fase aguda; en la crónica la sensibilidad baja (de Oliveira Neto et al., 2026).
Evaluación cardíaca. Electrocardiograma, ecocardiografía y troponina I cardíaca ayudan a evaluar el daño, aunque no confirman la infección (de Oliveira Neto et al., 2026).

Cuándo sospechar Chagas en un perro y qué prueba usar según la fase de la infección.
Esquema · Elaboración propia, Evidencia Vet · A partir de de Oliveira Neto et al. (2026), Cevidanes et al. (2023) y Reyes et al. (2022)
Lo que esto implica. En Chile, Leishmania se considera no endémica, pero en los mismos perros rurales de la Región Metropolitana se detectó ADN de Leishmania spp. en el 4,5% (Cevidanes et al., 2023). Una serología positiva se interpreta junto con la historia del perro y, si es posible, con PCR, sabiendo que un PCR negativo en la fase crónica no la descarta. En un perro con signos cardíacos que vive o vivió en zonas rurales con vinchucas, el resultado justifica estudiar el corazón.
Lo que no se sabe. No se encontró información publicada sobre qué laboratorios chilenos ofrecen serología o PCR de T. cruzi para perros.
Diagnóstico diferencial
- Otras miocardiopatías, como la miocardiopatía dilatada.
- Dirofilariosis, en perros con insuficiencia cardíaca derecha.
- Leishmaniosis, por la reacción cruzada en la serología (de Oliveira Neto et al., 2026).
- Ehrliquiosis y otras infecciones con ganglios y bazo grandes.
Tratamiento
Benznidazol. Es el fármaco usado. Los esquemas tradicionales no logran la cura parasitológica en la mayoría de los casos. En ratones, perros con infección natural y primates, dar benznidazol dos veces por semana durante más de 4 meses, con dosis unas 2,5 veces mayores que las de los esquemas diarios, dio la mejor probabilidad de cura (Bustamante et al., 2023).
Tratamiento de apoyo. En la fase crónica, el manejo de la insuficiencia cardíaca y las arritmias.
Lo que no se sabe. No se encontraron ensayos de tratamiento en perros chilenos ni información sobre el acceso a benznidazol para uso veterinario en el país.
Pronóstico
Los cachorros tienen peor pronóstico que los adultos en la fase aguda. En los perros crónicos sin tratar, la supervivencia es impredecible (de Oliveira Neto et al., 2026).
Prevención
- Evitar que el perro cace o coma vinchucas y que tenga acceso a zonas infestadas de la casa o el barrio (de Oliveira Neto et al., 2026).
- Mejorar las viviendas y controlar las vinchucas, en coordinación con el programa de control (de Oliveira Neto et al., 2026).
- No dar carne cruda de animales silvestres.
Riesgo zoonótico
El perro es reservorio doméstico de T. cruzi y puede unir los ciclos silvestre y doméstico. Más de la mitad de las vinchucas de las viviendas se alimenta de animales distintos de las personas, lo que muestra la importancia de los animales domésticos como fuente de sangre (de Oliveira Neto et al., 2026).
Contagio directo. Es excepcional: en Venezuela, cuatro niños se infectaron por contacto con la sangre de una herida de un perro infectado (de Oliveira Neto et al., 2026).
Notificación. En Chile, la enfermedad de Chagas humana es de notificación obligatoria al MINSAL: la aguda de forma inmediata y la crónica dentro de 24 horas (Decreto 7 de 2019 del Ministerio de Salud).
Referencias
- Bustamante, J. M., White, B. E., Wilkerson, G. K., Hodo, C. L., Auckland, L. D., Wang, W., McCain, S., Hamer, S. A., Saunders, A. B., & Tarleton, R. L. (2023). Frequency variation and dose modification of benznidazole administration for the treatment of Trypanosoma cruzi infection in mice, dogs, and nonhuman primates. Antimicrobial Agents and Chemotherapy, 67(5), e0013223. https://doi.org/10.1128/aac.00132-23
- Cevidanes, A., Di Cataldo, S., Muñoz-San Martín, C., Latrofa, M. S., Hernández, C., Cattan, P. E., Otranto, D., & Millán, J. (2023). Co-infection patterns of vector-borne zoonotic pathogens in owned free-ranging dogs in central Chile. Veterinary Research Communications, 47(2), 575-585. https://doi.org/10.1007/s11259-022-10009-6
- de Oliveira Neto, J. A., Mergulhão da Silva, G., Silva, S. S., Silva, T. R. M., de Carvalho, G. A., Alves, L. C., & Ramos, R. A. N. (2026). A critical review of American trypanosomiasis (AT) in dogs with the current distribution of cases in Brazil and a diagnostic approach for veterinary clinicians. Veterinary Research Communications, 50(2), 134. https://doi.org/10.1007/s11259-025-11047-6
- Ministerio de Salud de Chile. (2019). Decreto 7, que aprueba el reglamento sobre notificación de enfermedades transmisibles de declaración obligatoria y su vigilancia. Diario Oficial, 24 de enero de 2020.
- Ortiz, S., Ceballos, M. J., González, C. R., Reyes, C., Gómez, V., García, A., & Solari, A. (2016). Trypanosoma cruzi diversity in infected dogs from areas of the north coast of Chile. Veterinary Parasitology: Regional Studies and Reports, 5, 42-47. https://doi.org/10.1016/j.vprsr.2016.09.004
- Reyes, C., González, C. R., Alvarado, S., Flores, L., Martin, C., Oyarce, A., Aylwin, M. P., Canals, M., Parra, A., & Valderrama, L. (2022). Chagas disease in northern Chile: detection of Trypanosoma cruzi in children, dogs and triatomine bugs. Acta Tropica, 235, 106631. https://doi.org/10.1016/j.actatropica.2022.106631
Cómo citar esta ficha
Conejeros, A. (2026). Enfermedad de Chagas canina. Guía de enfermedades, Evidencia Vet. URL permanente: https://evidenciavet.cl/clinica-pequenos-animales/enfermedades/chagas/.