Esporotricosis felina
Sinónimos: Sporothrix brasiliensis, Esporotricosis zoonótica, Esporotricosis transmitida por gatos · Inglés: Feline sporotrichosis
Especies afectadas y susceptibilidad
El gato es el principal afectado y el centro del ciclo zoonótico. Sporothrix brasiliensis también infecta a perros y personas (Gremião et al., 2021). En una revisión sistemática de 152 casos animales con datos de tratamiento, 131 fueron gatos y 21 perros (Dumont-Viollaz et al., 2025).
Machos jóvenes enteros. La enfermedad es más frecuente en gatos machos adultos jóvenes y no castrados, por las peleas, la caza y el vagabundeo (Gremião et al., 2021).
Retrovirus. En Chile, un gato de 1 año negativo a FIV y FeLV desarrolló una forma grave con sepsis, lo que muestra que la enfermedad puede ser grave sin inmunosupresión (Cartes et al., 2025).
El agente
Sporothrix es un hongo dimórfico: en el suelo y la materia orgánica crece como moho, y en los tejidos, a 37 °C, como levadura (Thomson et al., 2023). Cuatro especies forman el clado patógeno: S. schenckii, S. brasiliensis, S. globosa y S. luriei (Dumont-Viollaz et al., 2025).
La especie más virulenta. S. brasiliensis se describió en 2007 y hoy causa más del 90% de los casos humanos y felinos en Brasil. Es la especie más virulenta, causa enfermedad sistémica en gatos y tiene casos de resistencia a azoles (Gremião et al., 2021).
Por qué el gato contagia tanto. Las lesiones del gato tienen una carga muy alta de levaduras, y las peleas entre gatos facilitan el contagio a otros animales y a personas (Xavier et al., 2023).
Epidemiología en Chile
- Magallanes, 2022. Primer brote descrito en Chile: tres gatas, dos de ellas sin dueño, de Río Verde, y una de interior, de Punta Arenas. Ninguna, ni sus contactos, había viajado a zonas endémicas (Thomson et al., 2023).
- Uñas de gatos en Magallanes. De 140 gatos atendidos en una clínica, 5 tenían S. brasiliensis en las uñas y 3 de ellos tenían signos (Thomson et al., 2025).
- Santiago. Se confirmó en tres gatos, a 2.190 km de Magallanes (Escobar et al., 2024), y en el primer perro con la especie descrito en Chile (Dumont et al., 2024).
- Caso grave. Un gato de 1 año desarrolló dermatitis ulcerativa grave y sepsis, y fue eutanasiado pese al tratamiento intensivo (Cartes et al., 2025).
- Personas. El primer caso humano confirmado fue una mujer de 59 años de la región de Valparaíso, en 2023, asociado a un gato (Cruz Choappa, 2023). En Punta Arenas, una veterinaria de pequeños animales tuvo una lesión ulcerada en el antebrazo en 2021 y sanó con itraconazol por tres meses (Godoy-Martínez et al., 2026).
Lo que esto implica. Se encontraron cepas genéticamente idénticas en gatos de distintas regiones, lo que sugiere que el hongo se mueve con los animales dentro del país (Godoy-Martínez et al., 2026). Con casos desde Magallanes hasta Valparaíso, es razonable incluir la esporotricosis en el diagnóstico diferencial de cualquier herida que no cicatriza en un gato chileno.
Lo que no se sabe. No se encontraron datos de cuántos gatos están afectados en Chile, ni registros oficiales de casos. La esporotricosis no figura en la lista de enfermedades de notificación obligatoria del Decreto 7 de 2019 del Minsal.
Transmisión y factores de riesgo
De gato a gato y de gato a persona. Por arañazos, mordeduras o contacto con el exudado de las lesiones (Gremião et al., 2021). La veterinaria de Punta Arenas no recordaba un contacto agresivo, lo que sugiere que basta con un contacto menor (Godoy-Martínez et al., 2026).
Del ambiente. Por inoculación traumática de material vegetal o suelo con el hongo, la vía clásica de S. schenckii (Thomson et al., 2023).
Gatos sanos. Tienen un papel menor: la frecuencia de hongo en la boca y las uñas de gatos sanos es baja (Gremião et al., 2021).
Incubación. Entre 13 días y 3 meses (Thomson et al., 2023).
Factores de riesgo (Gremião et al., 2021):
- Gatos machos enteros con acceso al exterior.
- Peleas y caza.
- Zonas de bajo nivel socioeconómico, con poca atención veterinaria.
Signos clínicos
Piel. La forma más común es de lesiones cutáneas múltiples con compromiso de mucosas, sobre todo la nasal. Las lesiones suelen estar en la cabeza, en especial la nariz. Son frecuentes los linfonodos aumentados; la linfangitis es menos frecuente (Gremião et al., 2021).

Gatos con esporotricosis en Magallanes, Chile. (A, B) Úlceras en la cabeza y el miembro anterior, con laceración de la oreja. (D) Erosiones serosanguinolentas cerca del ojo, con deformación del tabique nasal. (F) Lesión periocular. (C, E, G) Evolución con tratamiento.
Signo clínico · Fotografía: Thomson et al. (2023), Journal of Fungi, figura 1 · CC BY 4.0
Estado general. Muchos gatos se ven en buen estado pese a tener varias lesiones (Gremião et al., 2021).
Respiratorios. Estornudos, dificultad respiratoria y secreción nasal son frecuentes. Pueden aparecer antes que las lesiones de piel o sin ellas (Gremião et al., 2021).
Diseminada. El hongo se ha encontrado en pulmones, corazón, bazo, riñones, linfonodos, cerebro e hígado de gatos necropsiados (Gremião et al., 2021). En Chile, un gato desarrolló sepsis con hipotensión refractaria (Cartes et al., 2025).
Hallazgos de necropsia
No se encontraron necropsias de gatos chilenos. En gatos con enfermedad diseminada se ha aislado el hongo de varios órganos internos (Gremião et al., 2021).
Histopatología
Inflamación piogranulomatosa difusa en todas las capas de la piel, con focos de necrosis rodeados de macrófagos y neutrófilos, y levaduras redondas a alargadas de 2 a 3 µm, libres o dentro de macrófagos, a menudo en gran cantidad (Thomson et al., 2023). Las tinciones de PAS ayudan a verlas.
Diagnóstico de laboratorio
Citología. Es la herramienta rápida de rutina. Las lesiones del gato tienen muchas levaduras. En un estudio con 636 gatos positivos, la citología tuvo una sensibilidad de 78,9% frente al cultivo. El tratamiento antifúngico previo reduce su sensibilidad (Gremião et al., 2021).

Diagnóstico de S. brasiliensis en un gato de Magallanes. (A) Citología de una úlcera con muchas levaduras (Gram, 1000×). (B) Colonias en agar Sabouraud a los 10 días. (C, D) Hifas y conidias en microcultivo (azul de lactofenol, 1000×).
Prueba diagnóstica · Imagen: Thomson et al. (2023), Journal of Fungi, figura 3 · CC BY 4.0
Cultivo micológico. Es el estándar de referencia. Se siembra exudado, biopsia o aspirado de linfonodo en agar Sabouraud con cloranfenicol, y se confirma el dimorfismo a 35 a 37 °C. Las placas se observan hasta 30 días. Requiere laboratorio con bioseguridad nivel 2 (Gremião et al., 2021).
PCR y secuenciación. Permiten identificar la especie, algo que el cultivo no hace (Thomson et al., 2023).
Antifungigrama. Es importante para decidir el tratamiento, dada la resistencia descrita en otros países (Thomson et al., 2023).
Biopsia. Útil cuando la citología es negativa (Gremião et al., 2021).
Diagnóstico diferencial
- Heridas e infecciones bacterianas que no responden a antibióticos: en Magallanes, una gata había recibido amoxicilina sin mejorar (Thomson et al., 2023).
- Complejo respiratorio felino, cuando predominan los signos respiratorios.
- Dermatofitosis felina, en sus formas nodulares.
Tratamiento
Itraconazol. Sigue siendo el fármaco de elección (Gremião et al., 2021). Se da con comida y sin antiácidos, que reducen su absorción. No se recomiendan los preparados magistrales de itraconazol, que no son bioequivalentes (Gremião et al., 2021).
Itraconazol más yoduro de potasio. En un ensayo aleatorizado con 166 gatos sin tratamiento previo en Brasil, los gatos con itraconazol (100 mg por gato al día) más yoduro de potasio (2,5 a 20 mg/kg al día) tuvieron 77% más probabilidad de curarse y se curaron antes que con itraconazol solo. Los efectos adversos fueron igual de frecuentes (Reis et al., 2024). Es especialmente útil en lesiones nasales o con signos respiratorios (Gremião et al., 2021).
Otras opciones (Gremião et al., 2021):
- Anfotericina B intralesional o subcutánea, junto con itraconazol, en casos refractarios.
- Termoterapia, cirugía o criocirugía, según el caso.
- La terbinafina no tenía eficacia demostrada en gatos.
Duración. El criterio de cura es clínico. Mantener el tratamiento 1 mes después de la cura clínica, y 2 meses si había lesiones nasales o signos respiratorios. El tiempo mediano de tratamiento es de 4 meses (Gremião et al., 2021).
Efectos adversos. Náuseas, anorexia, vómitos y aumento de ALT. Suspender el fármaco 1 a 2 semanas hasta que se normalicen, y controlar al gato en forma clínica y bioquímica (Gremião et al., 2021).
Manejo durante el tratamiento (Gremião et al., 2021):
- Mantener al gato aislado de otros animales.
- Abrir las cápsulas y mezclarlas con comida húmeda, lo que reduce el contacto con el gato.
- No usar antifúngicos tópicos ni corticoides.

Cuándo sospechar esporotricosis felina, cómo tratarla y qué medidas evitan el contagio a personas y otros animales.
Esquema · Elaboración propia, Evidencia Vet · A partir de Gremião et al. (2021), Reis et al. (2024) y estudios chilenos
Pronóstico
Reservado. La curación clínica se logra incluso en gatos con FIV o FeLV (Gremião et al., 2021). Las lesiones nasales y los signos respiratorios se asociaron a falla del tratamiento y a muerte, y puede haber recaídas tras la cura (Gremião et al., 2021). En una revisión de casos, un tratamiento más largo se asoció a mejor resultado (Dumont-Viollaz et al., 2025).
Abandono. El tratamiento es largo y caro, y en Brasil el abandono del tratamiento y de los gatos en la calle contribuye a la diseminación (Xavier et al., 2023).
Prevención
- Castración. Reduce la caza, el apareamiento y el vagabundeo. Los gatos curados también deben castrarse (Gremião et al., 2021).
- Gatos dentro de la casa durante el tratamiento y aislados de otros animales (Gremião et al., 2021).
- Cuerpos de gatos muertos o eutanasiados: incinerarlos para no contaminar el ambiente (Gremião et al., 2021).
- Educación de los dueños sobre el riesgo zoonótico y la tenencia responsable (Thomson et al., 2023).
Riesgo zoonótico
Es una zoonosis emergente en Chile. La transmisión a personas ocurre por arañazos, mordeduras o contacto con el exudado de gatos enfermos (Gremião et al., 2021). El personal veterinario es un grupo de riesgo: en Brasil y Argentina se han descrito varias infecciones en veterinarios, y en Chile una (Godoy-Martínez et al., 2026).
En personas. Las formas habituales son cutáneas fijas o linfocutáneas. En las zonas hiperendémicas de Brasil se han visto formas más graves, oculares, nasales, pulmonares o meníngeas (Xavier et al., 2023).
Lo que esto implica. Ante un gato con lesiones sospechosas, conviene manipularlo con guantes y avisar al dueño del riesgo antes de tener la confirmación. Una persona con una herida que no sana después del contacto con un gato enfermo debe consultar a un médico y mencionar ese contacto.
Referencias
- Cartes, A., Thomson, P., González, C., Dos Santos, A. R., Díaz, R., Puyol, J., & López, J. (2025). Case report: severe ulcerative dermatitis leading to sepsis in a cat with sporotrichosis by Sporothrix brasiliensis. Frontiers in Veterinary Science, 12, 1573924. https://doi.org/10.3389/fvets.2025.1573924
- Cruz Choappa, R. (2023). Sporothrix brasiliensis en Chile [Editorial]. Boletín Micológico, 38(2), 1-2.
- Dumont, A., González, C., Rivera, B., Mercy, I., & Thomson, P. (2024). Challenging frontiers: canine sporotrichosis due to Sporothrix brasiliensis, first case in Chile. Medical Mycology Case Reports, 44, 100632. https://doi.org/10.1016/j.mmcr.2024.100632
- Dumont-Viollaz, A., Santos, D. A. R., & Thomson, P. (2025). Zoonotic sporotrichosis: systematic review and clinical aspects of feline and canine cases. Medical Mycology, 63(7), myaf060. https://doi.org/10.1093/mmy/myaf060
- Escobar, M. C., Cifuentes Ramos, F., & Alvarez Rojas, C. A. (2024). Sporothrix brasiliensis in cats from Santiago, Chile. Medical Mycology Case Reports, 43, 100624. https://doi.org/10.1016/j.mmcr.2023.100624
- Godoy-Martínez, P., Muñoz, R., Thomson, P., Orlandi, D., Queiroz-Telles, F., Valenzuela-Lopez, N., Villanueva, M. P., Solís, J., & Iturrieta-González, I. (2026). Zoonotic sporotrichosis by Sporothrix brasiliensis in Chile: evidence of emerging transmission under a One Health perspective. Journal of Fungi, 12(1), 51. https://doi.org/10.3390/jof12010051
- Gremião, I. D. F., Martins da Silva da Rocha, E., Montenegro, H., Carneiro, A. J. B., Xavier, M. O., de Farias, M. R., Monti, F., Mansho, W., de Macedo Assunção Pereira, R. H., Pereira, S. A., & Lopes-Bezerra, L. M. (2021). Guideline for the management of feline sporotrichosis caused by Sporothrix brasiliensis and literature revision. Brazilian Journal of Microbiology, 52(1), 107-124. https://doi.org/10.1007/s42770-020-00365-3
- Reis, É. G. D., Pereira, S. A., Miranda, L. H. M., Oliveira, R. V. C., Quintana, M. S. B., Viana, P. G., Figueiredo, A. B. F., Honorato, C. C. D. S., Pereira-Oliveira, G. R., Silva, J. N., Schubach, T. M. P., & Gremião, I. D. F. (2024). A randomized clinical trial comparing itraconazole and a combination therapy with itraconazole and potassium iodide for the treatment of feline sporotrichosis. Journal of Fungi, 10(2), 101. https://doi.org/10.3390/jof10020101
- Thomson, P., González, C., Blank, O., Ramírez, V., Del Río, C., Santibáñez, S., & Pena, P. (2023). Sporotrichosis outbreak due to Sporothrix brasiliensis in domestic cats in Magallanes, Chile: a One-Health-approach study. Journal of Fungi, 9(2), 226. https://doi.org/10.3390/jof9020226
- Thomson, P., Dumont-Viollaz, A., Dos Santos, A. R., Del Río, L. C., Blank, O., & Ramírez, V. (2025). Cat claws as a possible reservoir of Sporothrix brasiliensis in Magallanes, Chile. Medical Mycology, 63(11), myaf094. https://doi.org/10.1093/mmy/myaf094
- Xavier, M. O., Poester, V. R., Trápaga, M. R., & Stevens, D. A. (2023). Sporothrix brasiliensis: epidemiology, therapy, and recent developments. Journal of Fungi, 9(9), 921. https://doi.org/10.3390/jof9090921
Cómo citar esta ficha
Conejeros, A. (2026). Esporotricosis felina. Guía de enfermedades, Evidencia Vet. URL permanente: https://evidenciavet.cl/clinica-pequenos-animales/enfermedades-gatos/esporotricosis/.