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Acuicultura

Chorito y centro de salmón: ¿filtro natural o carga para la jaula?

Por Aquiles Conejeros, Médico Veterinario17 min de lectura

La tesis en una línea

El chorito puede ser costo o aliado para un centro de salmón según dónde crece: pegado a la red resta agua y oxígeno; en un cultivo vecino filtra larvas de Caligus y amebas y se lleva parte del nitrógeno del salmón, pero no limpia el fondo bajo las jaulas ni controla las floraciones.

  • 3,5%

    como máximo de las partículas que salen del centro captura una unidad de cultivo de choritos, y solo con corriente débil

  • 10.000 m

    de cuelga por jaula harían falta para filtrar el 10% de los copepoditos de piojo que pasan por un centro

  • 2,4 veces

    más oxígeno consume el fondo bajo balsas de choritos que en un sitio sin cultivo

  • hasta 40%

    del nitrógeno del salmón podría salir del sistema con la cosecha de choritos en algunas agrupaciones de Los Lagos

Lo esencial

  • El chorito que se pega a la red es un costo: aumenta la solidez de la malla, reduce el recambio de agua y su limpieza libera restos que llegan a otras jaulas.
  • El chorito de un cultivo vecino captura larvas de Caligus y retira la ameba de la enfermedad branquial, pero a la escala de un centro completo el efecto es modesto.
  • Su aporte más sólido es de cuenca: al cosecharlo se extrae parte del nitrógeno que la salmonicultura libera en los mares interiores.
  • No sanea el fondo bajo las jaulas: captura poco del desecho del salmón y sus propias fecas suman consumo de oxígeno en el sedimento.
Balanza con un chorito en un platillo y una jaula de salmón en el otro

Resumen ejecutivo

En los canales de Los Lagos y Aysén, el chorito está en todas partes: en los cultivos que comparten agrupación de concesiones con los centros de salmón, en los bancos naturales y pegado a las redes, collares y fondeos de las jaulas. Para quien maneja un centro, la pregunta práctica es si ese vecino suma o resta. La literatura científica responde que depende de dónde crece. Como fouling en la red, el chorito es un costo. Como cultivo vecino, filtra larvas de Caligus, retira amebas y se lleva parte del nitrógeno que aporta el salmón, aunque en cantidades menores de lo que suele suponerse. Y en dos temas en que se le atribuye un rol positivo, el saneamiento del fondo y el control de las floraciones de microalgas, la evidencia no lo respalda. Este resumen ordena esa evidencia en una balanza.

Detalles adicionales del estudio

EstudioDiseñoPoblación o sitioResultado principal
Montory et al. 2020, J Fish DisExperimento de laboratorioMytilus chilensis expuesto a nauplios y copepoditos de Caligus rogercresseyiEl chorito captura ambos estadios, con más eficiencia los nauplios
Stolz et al. 2026, AquacultureExperimento más modelo de escalamientoMytilus edulis y larvas de Lepeophtheirus salmonisFiltrar el 10% de los copepoditos de un centro requiere millones de choritos
Cranford et al. 2013, Aquac Environ InteractModelo de captura de partículasCultivo multitrófico salmón y chorito, bahía de FundyCaptura máxima de 3,5% de las partículas por unidad de cultivo
Camelo-Guarín et al. 2021, AquacultureBalance de nitrógeno por agrupación de concesionesLos Lagos, 2009-2019Hasta 40% del nitrógeno del salmón podría salir con la cosecha de choritos
Amo-Seco et al. 2026, Water ResMedición de flujos bentónicos de oxígenoBalsa de choritos y sitio de referencia, GaliciaConsumo de oxígeno del fondo 2,4 veces mayor bajo la balsa

Dos choritos distintos

Hablar del “chorito en el centro” mezcla dos situaciones que la evidencia separa.

El chorito como fouling. Las larvas se asientan en redes, collares, cabos y fondeos, y crecen sin que nadie lo decida. En centros de salmón de Columbia Británica, los moluscos, sobre todo Mytilus, dominaron las comunidades de fouling junto con pequeños crustáceos e hidrozoos (Johnson et al., 2025).

El chorito como cultivo vecino. Es la mitilicultura que comparte bahías y canales con los centros, o líneas de choritos instaladas a propósito junto a las jaulas, lo que se conoce como acuicultura multitrófica integrada. En Los Lagos esto no requiere planificación: los dos cultivos ya comparten el agua (Camelo-Guarín et al., 2021).

Los efectos de uno y otro son distintos, y la evidencia los trata por separado.

En la red: menos agua y más trabajo

El fouling es un problema caro en la acuicultura marina. Una revisión estimó su costo de control entre 5% y 10% de los costos de producción. En peces, su impacto principal está en la infraestructura: restringe el recambio de agua, aumenta el riesgo de enfermedades y deforma jaulas y estructuras (Fitridge et al., 2012).

La malla limpia de una jaula tiene una solidez de 0,18 a 0,43, la fracción de su superficie que bloquea el paso del agua. Con fouling denso llega a cerca de 0,8. La norma noruega de diseño de jaulas asume un aumento de 50% en la solidez por fouling (Gansel et al., 2015). Ese estudio midió arrastre con redes colonizadas por hidrozoos, no por choritos, y no midió oxígeno.

Lo que no está medido. No se encontró ningún estudio que cuantifique cuánto oxígeno consume el fouling de choritos dentro de una jaula de salmón. El mecanismo es directo: una red cargada de choritos suma su respiración a la de los peces y, al mismo tiempo, reduce el agua nueva que entra. Pero la magnitud es desconocida. El chorito chileno tolera bien la falta de oxígeno: con 2 mg/L durante diez días cambia a metabolismo anaeróbico (Montúfar-Romero et al., 2024), una concentración que el salmón no tolera.

Limpiar también tiene costo. Los restos de hidrozoos liberados al lavar las redes en el agua conservan activas sus células urticantes y dañan las branquias del salmón (Bloecher et al., 2018). En Noruega, un modelo mostró que esos restos llegan a jaulas vecinas y a otros centros hasta 5,5 km de distancia, con concentraciones hasta 41 veces sobre el valor de fondo (Bloecher et al., 2024).

En terreno, el daño branquial tras la limpieza fue pequeño: afectó menos del 1% del tejido y no se detectó a los ocho días (Østevik et al., 2023). Durante la limpieza, el oxígeno bajó entre 10% y 14% en dos de tres centros, y en choritos del collar de las jaulas se detectó ADN de Tenacibaculum (Elsheshtawy et al., 2023). Ese hallazgo no prueba que el chorito transmita la tenacibaculosis, pero deja abierta la pregunta de si actúa como reservorio.

Un filtro que existe, pero a escala pequeña

El chorito chileno captura las etapas larvales de Caligus rogercresseyi: atrapa con más eficiencia los nauplios que los copepoditos, que nadan mejor, y los ejemplares grandes filtran más. Las larvas capturadas terminan en sus fecas o pseudofecas (Montory et al., 2020). Con el piojo del salmón del hemisferio norte el resultado es el mismo: el chorito europeo ingiere copepoditos (Molloy et al., 2011) y, en laboratorio, consumió entre 18% y 38% de los presentes por hora (Bartsch et al., 2013).

El problema es la escala. Un trabajo noruego calculó que, para filtrar el 10% de los copepoditos y el 30% de los nauplios que pasan por un centro, harían falta varios millones de choritos, más de 10.000 m de cuelga por jaula (Stolz et al., 2026). El mismo estudio concluyó que el filtro sería más eficaz para frenar la salida de larvas desde el centro que para impedir la entrada de las infectantes. En el único ensayo de terreno encontrado, con ostras en un centro de Canadá, no se detectó una reducción de larvas en el agua (Byrne et al., 2018).

Estos datos se basan en Lepeophtheirus salmonis, salvo el estudio chileno. Como Caligus rogercresseyi es una especie distinta, el escalamiento no se puede trasladar a Chile sin validarlo.

Con otros patógenos el balance es favorable. En experimentos, el chorito europeo retiró rápidamente del agua a Paramoeba perurans, la ameba de la enfermedad ameboide branquial, y no se comportó como reservorio (Rolin et al., 2016). Con el virus ISA, el ARN viral apareció en su glándula digestiva, pero no se recuperó virus viable (Molloy et al., 2014). No se encontraron estudios con Piscirickettsia salmonis en choritos.

El nitrógeno del salmón termina, en parte, en el chorito

En laboratorio, el chorito absorbe el 90% del alimento de salmón que consume y el 86% de las fecas del salmón (Reid et al., 2010). Junto a los centros, los choritos se alimentan más activamente que en sitios de referencia, y el material en suspensión que filtran tiene más materia orgánica y energía, atribuibles al alimento que se escapa de las jaulas (MacDonald et al., 2011).

La evidencia de terreno complica esa imagen. En choritos de seis centros de peces del Mediterráneo, los isótopos estables mostraron que no asimilaban directamente los desechos de los peces, que no fueron un componente importante de su dieta en ninguna profundidad (Sanz-Lazaro y Sánchez-Jerez, 2017). La propuesta de ese trabajo es pensar el beneficio a escala regional, como un balance de nutrientes, más que como un chorito que se come las fecas del salmón vecino.

Ese balance regional es justamente el dato chileno más fuerte. En Los Lagos, entre 2009 y 2019, la salmonicultura aportó entre 12.000 y 22.000 toneladas de nitrógeno al año a los mares interiores, y la mitilicultura extrajo entre 1.000 y 2.000 toneladas con la cosecha. En algunas agrupaciones de concesiones, hasta el 40% del nitrógeno aportado por el salmón podría salir del sistema con los choritos. Además, la producción de chorito fue mayor a menos de 1.000 m de los centros (Camelo-Guarín et al., 2021). Un modelo de ecosistema en Dinamarca confirmó que la cosecha de choritos mantiene una extracción neta de nitrógeno aun considerando sus efectos sobre el sedimento (Maar et al., 2023).

¿Y el fondo bajo las jaulas?

Aquí la intuición falla. Que el chorito coma desechos del salmón no significa que limpie el fondo del centro.

Captura poco. En mar abierto, una unidad de cultivo con la mayor densidad de choritos modelada atrapa como máximo el 3,5% de las partículas que pasan a 2 cm/s, el 1,7% a 4 cm/s y el 0,9% a 8 cm/s (Cranford et al., 2013).

Produce sus propias fecas. Esas fecas caen a cerca de 1,0 cm/s, contra 3,2 cm/s las del salmón, de modo que se reparten sobre un área mayor de fondo. Según el mismo modelo, si apenas el 1% del flujo de biodepósitos del chorito llega al fondo, se superan los umbrales que cambian la comunidad bentónica (Cranford et al., 2013).

El fondo consume más oxígeno. Bajo balsas de choritos en Galicia, el consumo de oxígeno del sedimento fue 2,4 veces mayor que en un sitio de referencia y representó el 40% de la respiración total del ecosistema (Amo-Seco et al., 2026). En experimentos con sedimento, las bacterias se activaron sobre un umbral de 3,25 a 10 g de biodepósitos por m² al día. Volvieron a su actividad inicial 11 días después de cortar el aporte, pero la comunidad no quedó igual (Pollet et al., 2015).

La recuperación del fondo depende de otra cosa. Los mantos blancos de bacterias que aparecen bajo los centros, como los de Beggiatoa, son una señal de sedimento sin oxígeno. Ningún estudio revisado muestra que los choritos aceleren su recuperación. Lo que sí está documentado es que, tras retirar un centro, el fondo mejora de forma clara en los primeros seis meses, aunque su fauna seguía alterada a los dos años; y que volver a sembrar a plena producción lo dejó sin oxígeno y casi sin fauna en tres meses. La duración de la recuperación depende de la carga orgánica de cada ciclo (Keeley et al., 2015).

Para el fondo, la misma literatura del cultivo multitrófico propone otra pieza: organismos que se alimentan en el sedimento, como pepinos de mar o poliquetos, en lugar de filtradores de la columna de agua (Cranford et al., 2013; Grosso et al., 2023).

Floraciones: el chorito no las controla, las sufre

Los bivalvos pueden reducir floraciones en cuerpos de agua cerrados. En lagos europeos, el mejillón quagga suprime las floraciones de cianobacterias, pero ese efecto desaparece con el calentamiento del agua (Mauch et al., 2026). En lagunas costeras de Estados Unidos, el cultivo de ostras tuvo beneficios limitados sobre la claridad del agua (Ayvazian et al., 2026). En fiordos y canales abiertos, con floraciones que cubren grandes extensiones, no se encontró evidencia de que el chorito pueda controlarlas.

Lo documentado en Chile es el efecto inverso. La exposición a Alexandrium catenella y Protoceratium reticulatum produjo en el chorito chileno respuestas de estrés oxidativo, cambios inmunes y lesiones en branquias y glándula digestiva (Barría et al., 2026). Durante una floración de Alexandrium, el chorito acumuló toxinas paralizantes y activó defensas antioxidantes (Oyaneder-Terrazas et al., 2022). Las floraciones tóxicas son recurrentes en los fiordos patagónicos (Díaz y Figueroa, 2023), y para la mitilicultura terminan en vedas y cierres de áreas de cosecha.

No se encontraron estudios sobre la interacción del chorito con las microalgas que matan peces, como Pseudochattonella o Heterosigma.

La balanza

FactorPara el centro de salmónPesoSolidez de la evidencia
Fouling: menos recambio de agua y más consumo de oxígenoEn contraAlto en redes muy colonizadasMedia; el oxígeno no está medido
Fouling: limpieza, peso y restos que llegan a las branquiasEn contraModerado y transitorioAlta
Fouling: posible reservorio de patógenosEn contraDesconocidoBaja
Cultivo vecino: filtro de larvas de CaligusA favorBajo a escala de un centroAlta en laboratorio, sin confirmación en terreno
Cultivo vecino: retiro de la ameba de la enfermedad branquialA favorBajo a moderadoMedia
Cultivo vecino: estructuras que frenan la corrienteEn contraModerado donde hay poca corrienteMedia
Cultivo vecino: extracción de nitrógeno con la cosechaA favor, a escala de cuencaModeradoMedia
Biodepósitos del chorito en el fondoEn contraModeradoAlta
Floraciones de microalgasNeutroNo aplicaMedia

Interpretación Evidencia Vet

La evidencia no permite tratar al chorito como un aliado ni como un problema en bloque. La variable que decide el signo es su ubicación. El fouling es un costo con mecanismo claro y magnitud poco medida, sobre todo en oxígeno. El cultivo vecino aporta beneficios reales, pero modestos y difíciles de llevar a la escala de un centro completo.

El aporte más sólido del chorito ocurre fuera del centro: al cosecharse, saca del sistema parte del nitrógeno que la salmonicultura agrega a los mares interiores. Es una razón de cuenca para que ambas industrias se coordinen. Un fondo más limpio bajo las jaulas queda fuera de lo que el chorito puede ofrecer. La idea de que el chorito “limpia” el centro, ya sea el fondo o las floraciones, no tiene respaldo en los estudios revisados. Esta lectura es de Evidencia Vet.

Los vacíos más relevantes para Chile son tres: cuánto oxígeno resta el fouling de chorito dentro de una jaula, si el chorito filtra suficientes larvas de Caligus rogercresseyi en terreno como para notarse en la carga parasitaria del centro, y si el chorito del fouling actúa como reservorio de Tenacibaculum o Piscirickettsia.

¿Qué significa esto en terreno?

  • El manejo del fouling de chorito es una decisión de oxígeno además de una de infraestructura; en centros con baja corriente o con historial de hipoxia, la frecuencia de limpieza tiene más peso.
  • Limpiar redes en el agua libera restos que llegan a jaulas y centros vecinos; coordinar la limpieza dentro de la agrupación de concesiones reduce la exposición repetida.
  • Un cultivo de choritos cerca del centro no reemplaza ningún control sanitario contra el Caligus; su efecto filtro, si existe en terreno, es complementario.
  • Para el fondo, la gestión que funciona es la carga orgánica por ciclo, la duración del descanso y una siembra gradual al reiniciar el centro.
  • Mitilicultores y salmonicultores comparten el riesgo de las floraciones y la calidad del agua; el monitoreo conjunto tiene más sentido que tratar a cada industria como un problema de la otra.

Conclusión

El chorito no es bueno ni malo para un centro de salmón: depende de dónde crece. En la red es una carga que resta agua y oxígeno. En un cultivo vecino filtra larvas y amebas, y al cosecharse se lleva parte del nitrógeno del salmón, aunque en dosis modestas. Lo que no hace es limpiar el fondo bajo las jaulas ni detener las floraciones. Esperar eso de él lleva a malas decisiones de manejo.

Referencias

Artículos revisados por pares

  1. Montory JA, Chaparro OR, Averbuj A, Salas-Yanquin LP, Büchner-Miranda JA, Gebauer P, Cumillaf JP, Cruces E. The filter-feeding bivalve Mytilus chilensis capture pelagic stages of Caligus rogercresseyi: a potential controller of the sea lice fish parasites. Journal of Fish Diseases. 2020;43:475-484. https://doi.org/10.1111/jfd.13141
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  7. Molloy SD, Pietrak MR, Bouchard DA, Bricknell I. The interaction of infectious salmon anaemia virus (ISAV) with the blue mussel, Mytilus edulis. Aquaculture Research. 2014;45:509-518. https://doi.org/10.1111/j.1365-2109.2012.03254.x
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Cómo citar este resumen

Conejeros, A. (2026). Chorito y centro de salmón: ¿filtro natural o carga para la jaula?. Evidencia Vet. Recuperado de https://evidenciavet.cl/acuicultura/chorito-centro-salmon-aliado-o-carga/.

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