Tenacibaculosis
Sinónimos: Flexibacteriosis marina · Inglés: Tenacibaculosis (mouthrot, yellow mouth)
Especies afectadas y susceptibilidad
El salmón del Atlántico es el hospedero principal en Chile y el único para el que existen cifras oficiales de mortalidad desglosadas. La mayor parte de la literatura sobre la enfermedad, chilena y noruega, trabaja con esta especie.
Salmón coho y trucha arcoíris quedaron documentados como hospederos de Tenacibaculum en centros chilenos en 2020 (Avendaño-Herrera et al., 2020), y la ficha técnica de Sernapesca los incluye entre las especies afectadas por T. dicentrarchi. Lo que no existe es una medición comparable de susceptibilidad entre las tres especies en condiciones de cultivo chilenas. Los informes oficiales registran la enfermedad en coho y trucha, pero sin un porcentaje propio de mortalidad que permita compararlas con el Atlántico. El dato más reciente para trucha es un aumento de 6,7% en la mortalidad atribuida a Tenacibaculosis durante el primer semestre de 2025 respecto del mismo período de 2024.
La única comparación experimental directa disponible no es chilena. En un ensayo de cohabitación con un aislado de T. maritimum de Columbia Británica, el salmón del Atlántico expuesto llegó a cerca de 95% de morbilidad y más de 35% de mortalidad, mientras que el coho que compartía el estanque no superó 5%. Los cuatro coho afectados carecían de grasa visceral, y los autores concluyeron que una condición corporal deteriorada podría ser requisito para que la enfermedad se desarrolle en salmones del Pacífico (Nowlan et al., 2025). El ensayo usó otra especie de Tenacibaculum y peces canadienses, de modo que no permite concluir que el coho chileno sea resistente a T. dicentrarchi.
T. dicentrarchi no es exclusiva de los salmónidos. En Chile también se aísla de congrio colorado (Genypterus chilensis), y los genomas de las cepas de congrio y de salmón del Atlántico se separan en grupos distintos, con repertorios diferentes de genes de virulencia (Saldarriaga-Córdoba et al., 2021). En 2026 se documentó por primera vez la enfermedad en salmón Chinook silvestre capturado en el mar en Columbia Británica: 16% de 99 peces con signos, con T. dicentrarchi como agente probable (Zinn et al., 2026).
Epidemiología en Chile
La Tenacibaculosis es la segunda causa infecciosa de mortalidad del salmón del Atlántico en la fase de mar, después de la Piscirickettsiosis. Su peso dentro de la mortalidad infecciosa pasó de 28,5% en 2022 a 37,9% en 2023, y se ubicó en 31,5% en 2025. En el primer semestre de 2025 explicó el 27,2% de la mortalidad infecciosa del Atlántico en mar, frente a 60,1% del SRS, con una variación mínima respecto del mismo semestre de 2024.
El agente dominante es T. dicentrarchi. En centros marinos chilenos se han confirmado además T. maritimum, T. finnmarkense, T. ovolyticum, T. piscium y T. bernardetii, y en 2025 se describió una especie nueva, T. salmonis, a partir de una cepa aislada de la branquia de un salmón del Atlántico de tres kilos muerto durante un brote en la Patagonia en 2018 (Avendaño-Herrera et al., 2025). Distintas especies del género pueden encontrarse en una misma lesión.
El género reúne cerca de cuarenta especies descritas, de las cuales solo nueve se asocian a enfermedad en peces. El resto forma parte de la microbiota marina habitual. Esa condición de habitante ambiental explica por qué la enfermedad no se controla impidiendo la llegada del agente al centro: la bacteria ya está en el agua.
Marco regulatorio. Subpesca incorporó la enfermedad en 2018 a la Lista 3 de Enfermedades de Alto Riesgo, con el nombre genérico Tenacibaculum spp., y la mantuvo ahí en la actualización de la Resolución Exenta 1741 de diciembre de 2024. La Lista 3 reúne enfermedades presentes en el país sin programa sanitario específico, de modo que la vigilancia es pasiva: los casos se informan a través de la declaración semanal de mortalidad de los centros y de los laboratorios de diagnóstico. A diferencia del SRS o la Caligidosis, no hay un programa de vigilancia activa.
Fase productiva y factores de riesgo
La enfermedad se presenta en agua de mar. Tenacibaculum requiere sales marinas para crecer, y los cuadros en agua dulce con signos parecidos corresponden a otros agentes.
El ingreso al mar es un momento de riesgo. En dos brotes por T. finnmarkense en el norte de Noruega, los smolts ingresados una a tres semanas antes tuvieron mortalidades mucho mayores que los que llevaban más tiempo en el mar, y varias jaulas tuvieron que sacrificarse por bienestar (Småge et al., 2017).
El factor de riesgo mejor documentado en Chile es el Caligus. Un análisis de ciclos productivos entre 2018 y 2021 encontró que la infestación por Caligus rogercresseyi se asoció a 3,23 veces más probabilidad de reportar Tenacibaculosis (intervalo de confianza de 95%: 1,77 a 6,02), y que el cultivo de salmón del Atlántico en Aysén se asoció a 5,41 veces más probabilidad. Las lesiones mecánicas aparecieron asociadas en el análisis univariado (Gaete-Carrasco et al., 2026). Es un estudio observacional y no demuestra causalidad.
El mecanismo propuesto es el daño a la barrera cutánea. Cepas chilenas de T. dicentrarchi son atraídas por el mucus del salmón con independencia de que el pez esté sano o enfermo (Echeverría-Bugueño et al., 2023), de modo que la lesión no genera la atracción, pero sí la vía de entrada. La literatura noruega describe la secuencia de despioje físico, daño a la capa mucosa y mayor susceptibilidad a Tenacibaculum. Cualquier evento que erosione la piel entra en la lista de riesgos: aglomeración, bombeo, tratamientos térmicos o mecánicos, contacto con la red y, en el caso de las branquias, la amebiasis branquial.
La relación entre el método de despioje y el riesgo bacteriano posterior se analiza en detalle en el artículo Tenacibaculosis y Caligus: por qué el método con que se despioja decide el riesgo bacteriano.
Signos clínicos
Los signos son sobre todo externos. La ficha técnica de Sernapesca describe:
- Erosión de la boca y la mandíbula, con hemorragias, que en casos avanzados deja expuestos hueso y cartílago.
- Placas de color amarillo sobre las lesiones de boca y branquias.
- Úlceras y necrosis en la piel de flancos y pedúnculo caudal.
- Aletas deshilachadas y podredumbre de cola.
- Necrosis branquial.
- Lesiones oculares: congestión coroidea, hemorragia subcoroidea y, en algunos casos, ruptura del ojo.
En brotes de campo, las úlceras de margen amarillo aparecen rodeadas de zonas amplias sin escamas, y algunos peces presentan ojos opacos (Småge et al., 2017).
La distribución de las lesiones orienta sobre la especie involucrada. En salmón del Atlántico, T. dicentrarchi afecta preferentemente cabeza y hocico, mientras que T. maritimum se asocia más a lesiones en el cuerpo y la aleta caudal (Mabrok et al., 2023). La definición de caso vigente en Chile pone el acento justamente en la zona oral y rostral.
La velocidad también difiere. En infecciones experimentales por baño, T. dicentrarchi produjo úlceras y hemorragias alrededor de las mandíbulas en uno a dos días, mientras que T. maritimum tardó entre 9 y 18 días en producir cuadros comparables (Nowlan et al., 2021a). En ese mismo ensayo, un aislado de T. finnmarkense no produjo signos, lo que muestra que la virulencia varía entre aislados y no solo entre especies.
La presentación cambia además con la especie hospedera, la edad del pez y la presencia de otras infecciones.

Casos de campo en smolts de salmón del Atlántico de dos centros de Finnmark, Noruega, con T. finnmarkense como agente dominante. (A) Úlceras cutáneas con pérdida de escamas y márgenes amarillos, y aletas deshilachadas. (B) Lesión oral con el margen amarillo característico.
Signo clínico · Fuente: Småge SB, Brevik ØJ, Frisch K, Watanabe K, Duesund H, Nylund A. PLOS ONE 2017;12(11):e0187476, figura 3 · Licencia: CC BY 4.0

Salmón del Atlántico infectado experimentalmente por baño con T. dicentrarchi y T. maritimum. Los paneles muestran lesiones de gravedad creciente: úlceras y hemorragias en las mandíbulas, placas amarillas y formas graves con hueso y músculo expuestos. Peces de laboratorio en Canadá, no casos de campo.
Signo clínico · Fuente: Nowlan JP, Britney SR, Lumsden JS, Russell S. Pathogens 2021;10(11):1439, figura 1 · Licencia: CC BY 4.0
Hallazgos de necropsia
La necropsia de un pez con Tenacibaculosis suele mostrar más afuera que adentro. Las lesiones externas son las que definen el cuadro, y la cavidad oral merece una revisión específica, porque la erosión puede extenderse hacia el interior de la boca y la faringe. En los brotes de campo noruegos descritos por Småge et al. (2017) no se encontraron lesiones internas macroscópicas.
En casos severos, Sernapesca describe hallazgos internos: petequias, hemorragia peritoneal, inflamación y erosión de la cavidad oral, congestión de las meninges, compromiso intestinal y acumulación de líquido en la cavidad abdominal. La revisión de Mabrok et al. (2023) agrega que la palidez de los órganos es el hallazgo interno más frecuente, y que las infecciones severas pueden mostrar congestión marcada de branquias y riñón compatible con un cuadro septicémico.
Ninguno de estos hallazgos internos es específico. Todos pueden aparecer en otras infecciones bacterianas sistémicas, y en Chile la coinfección con Piscirickettsia salmonis es frecuente. Un pez con lesiones orales amarillas y un cuadro interno marcado requiere muestreo de órganos internos antes de atribuir la muerte a Tenacibaculosis.
Histopatología
El rasgo que más ayuda al diagnóstico es la combinación de necrosis extensa con escasa inflamación. Sernapesca describe necrosis de los tejidos ricos en colágeno, como la dermis, con presencia de células bacterianas filamentosas y reacción inflamatoria ausente o escasa.
El estudio experimental de Nowlan et al. (2021a) detalla la secuencia en salmón del Atlántico:
- Epidermis: espongiosis, erosión, formación de hendiduras y pérdida completa del epitelio.
- Dermis y músculo: necrosis y degeneración, con penetración bacteriana cuando la úlcera se profundiza.
- Boca: mantos gruesos de bacilos largos, delgados y Gram negativos que reemplazan la mucosa, invaden vasos sanguíneos, pulpa dentaria y bolsas gingivales, y dejan expuestos el vómer, el hueso dentario y el cartílago de Meckel.
- Branquias: degeneración hidrópica y desprendimiento del epitelio, con mantos bacterianos sobre arcos y branquiespinas, y filamentos necróticos invadidos por bacterias.
- Escamas: edema de los bolsillos de las escamas.
Cuando hay infiltrado inflamatorio, está formado sobre todo por macrófagos y, en menor número, linfocitos. En infecciones severas descritas para T. maritimum, la degeneración de dermis y epidermis se acompaña de agregados de bacterias filamentosas e infiltrado leucocitario (Mabrok et al., 2023).

Piel de peces moribundos en un brote de campo, tinción de azul de toluidina. (A) Pérdida completa de la epidermis, con bacterias (b) que infiltran el estrato compacto de la dermis (d); la hipodermis (hd) aún sin bacterias. (B) Hipodermis con gran cantidad de bacterias.
Histopatología · Fuente: Småge SB, Brevik ØJ, Frisch K, Watanabe K, Duesund H, Nylund A. PLOS ONE 2017;12(11):e0187476, figura 9 · Licencia: CC BY 4.0

Corte sagital de mandíbula superior tras exposición a T. dicentrarchi: mantos bacterianos que reemplazan la mucosa, úlcera profunda y submucosa necrótica, con bacterias filamentosas alrededor de los dientes.
Histopatología · Fuente: Nowlan JP, Britney SR, Lumsden JS, Russell S. Pathogens 2021;10(11):1439, figura 4 · Licencia: CC BY 4.0
Diagnóstico de laboratorio
Definición de caso. La ficha técnica de Sernapesca considera caso sospechoso al pez con signos clínicos o hallazgos anatomopatológicos compatibles, o con un resultado positivo en pruebas de laboratorio, y caso confirmado cuando se cumplen al menos dos de esas condiciones. En 2021, la Resolución Exenta DN 1606 precisó los criterios para atribuir la mortalidad a Tenacibaculosis como causa primaria: lesiones con pigmentación amarilla en la zona oral o rostral, o úlceras y placas amarillas en branquias, identificación del agente por PCR y exclusión de Piscirickettsiosis y Renibacteriosis como causa principal. La definición incluye T. dicentrarchi, T. maritimum, T. finnmarkense, T. piscium y otras especies del género identificadas por PCR.
Muestras. Piel con úlceras, mandíbula, hígado, bazo y riñón anterior. Las muestras de órganos internos son las que permiten descartar SRS y BKD. Conviene tomarlas de peces moribundos y del borde activo de la lesión, que es donde la carga bacteriana es mayor y el tejido todavía no está necrótico.
Qué pedir al laboratorio. Ante la sospecha, el panel de rutina combina pruebas que deben resultar compatibles con Tenacibaculosis y pruebas que deben descartar otras causas:
| Prueba | Muestra | Resultado que apoya el diagnóstico |
|---|---|---|
| Examen directo con tinción de Gram | Raspado del borde de la lesión | Bacilos filamentosos, largos y Gram negativos |
| Cultivo en FMM o agar marino | Borde de úlcera o lesión oral | Colonias amarillo pálido, planas, de borde irregular |
| PCR o qPCR de Tenacibaculum | Lesión o colonia aislada | Positivo, con identificación de especie |
| Histopatología | Piel, boca y branquia en fijador | Necrosis con mantos de bacterias filamentosas e inflamación escasa |
| PCR de Piscirickettsia salmonis | Riñón anterior, hígado y bazo | Negativo, o SRS descartado como causa primaria |
| PCR o ELISA de Renibacterium salmoninarum | Riñón anterior | Negativo |
| PCR de Neoparamoeba perurans | Branquia, si hay lesión branquial | Negativo, o amebiasis como cuadro concurrente |
No existe un marcador único que confirme la enfermedad. La confirmación sale de la suma: lesión compatible, agente identificado y otras causas descartadas.
Examen directo. Un raspado de la lesión observado al microscopio muestra bacilos filamentosos, Gram negativos, de unos 0,5 µm de diámetro y entre 2 y 30 µm de largo, con motilidad por deslizamiento. Es un examen rápido y barato que orienta el diagnóstico en terreno, pero no identifica la especie.
Cultivo. Se usan medio FMM (Flexibacter maritimus medium) o agar marino 2216. Para lesiones de piel, muy contaminadas con otras bacterias, puede agregarse kanamicina (50 µg/ml) al agar marino. Las temperaturas de incubación de 15 a 18 °C son adecuadas para la mayoría de los aislados de salmónidos. En FMM las colonias son planas, amarillo pálido y de borde irregular, a veces rizoide, y tienden a adherirse al agar. El cultivo es trabajoso: las células se agregan y se pegan a las superficies, y una misma lesión puede contener varias especies de Tenacibaculum (Mabrok et al., 2023).
PCR y qPCR. La PCR es la herramienta que exige la definición oficial para identificar el agente. Hay ensayos para el género, dirigidos sobre todo al gen 16S ARNr y también a genes como tuf u ompA, y ensayos específicos de especie: qPCR para T. dicentrarchi, T. maritimum y T. finnmarkense, PCR para T. piscium y una PCR múltiple que distingue T. dicentrarchi, T. maritimum y T. soleae. Pedir la identificación de especie tiene sentido en Chile, donde circulan al menos siete.
El límite práctico viene de la ecología del género. En dos centros de Columbia Británica, la qPCR específica detectó T. dicentrarchi no solo en peces enfermos, sino también en el agua, en las redes y en invertebrados alrededor de las jaulas, y las cargas bacterianas subieron de forma significativa durante los brotes (Nowlan et al., 2021b). En los brotes noruegos, todos los peces moribundos resultaron positivos, pero también una parte de los peces aparentemente sanos, con cargas más bajas (Småge et al., 2017). Un positivo en piel, por sí solo, no distingue colonización de enfermedad. La carga que entrega una qPCR informa más que un positivo o negativo, y la definición chilena exige además la lesión compatible.
Otras técnicas. La espectrometría de masas MALDI-TOF identifica especies a partir de colonias de forma rápida. Un esquema de PCR múltiple basado en los genes del antígeno O distinguió cuatro tipos antigénicos en 25 aislados chilenos de T. dicentrarchi, con predominio de los tipos 1 y 3; es una herramienta epidemiológica y para el desarrollo de vacunas, no de rutina. La inmunohistoquímica y la hibridación in situ no forman parte del diagnóstico habitual ni de la definición oficial.
Pruebas de susceptibilidad. Para T. dicentrarchi se propuso incubar a 18 °C y usar caldo Mueller Hinton diluido con suplemento de iones, en lugar del agar o caldo marino que emplean muchos laboratorios de servicio (Irgang et al., 2021). Los resultados obtenidos con la metodología convencional podrían no ser comparables con los valores de corte publicados, y ese punto debe considerarse al interpretar un antibiograma.

Pruebas de rutina ante sospecha de Tenacibaculosis: qué muestra enviar al laboratorio y qué resultado apoya o descarta el diagnóstico.
Esquema · Elaboración propia, Evidencia Vet · A partir de Sernapesca (ficha técnica; Res. Ex. DN 1606/2021), Mabrok et al. (2023), Nowlan et al. (2021) y Småge et al. (2017)

(A a C) Tinción de Gram de aislados de T. finnmarkense: bacilos filamentosos, largos y Gram negativos. (D) Salmón del Atlántico del que se obtuvieron, con escamas desprendidas, zonas decoloradas y placas amarillas en las mandíbulas, durante un brote en un centro de Columbia Británica.
Laboratorio · Fuente: Nowlan JP, Britney SR, Lumsden JS, Russell S. Pathogens 2021;10(4):414, figura 1 · Licencia: CC BY 4.0

Colonias de T. dicentrarchi (cepa tipo NCIMB 14598T) a los siete días de incubación a 8 °C en cinco medios: BAMA, KABAMA, BAS, FMM y agar marino (MA).
Laboratorio · Fuente: Lagadec E, Kahrs IEB, Frisch K, Duesund H, Nylund A, Småge SB. Microorganisms 2025;13(7):1567, figura 2 · Licencia: CC BY 4.0
Diagnóstico diferencial
Piscirickettsiosis (SRS). Es el diferencial que la definición oficial obliga a descartar, y el más frecuente en coinfección. El SRS también puede producir lesiones cutáneas, y un pez puede tener lesiones orales por Tenacibaculum y morir por SRS. La PCR de órganos internos define cuál es la causa primaria. Un diagnóstico que solo mire la piel, o solo los órganos internos, puede llevar a tratar la enfermedad equivocada.
Renibacteriosis (BKD). También debe excluirse según la definición de caso. El muestreo de riñón anterior resuelve la duda.
Lesiones mecánicas y por Caligus. Las erosiones por manejo, contacto con la red o fijación del parásito son el antecedente habitual de la Tenacibaculosis, no una alternativa a ella. La diferencia práctica está en la colonización: la placa amarilla y los mantos de bacterias filamentosas en el raspado o la histología indican que la herida ya se infectó. Una erosión limpia, sin esos hallazgos, es una lesión traumática.
Amebiasis branquial. Cuando el compromiso es branquial, la presencia de amebas en la histología o la PCR para Neoparamoeba perurans orientan a amebiasis. Ambas pueden coexistir, y el daño branquial por amebas facilita la colonización bacteriana.
Flavobacteriosis en agua dulce. Flavobacterium psychrophilum y F. columnare, de la misma familia, producen erosiones de aletas y piel y colonias amarillas en cultivo. El criterio de separación es la fase: la Tenacibaculosis es una enfermedad de agua de mar, y la flavobacteriosis de agua dulce.
Tratamiento
El tratamiento es antimicrobiano y oral, con florfenicol u oxitetraciclina en el alimento. Como referencia de campo, en los brotes noruegos descritos por Småge et al. (2017) se usó florfenicol a 10 mg/kg durante 10 días; la dosis en cada caso la define el médico veterinario tratante con la prescripción correspondiente. La situación de susceptibilidad en Chile es favorable: de 54 aislados chilenos de T. dicentrarchi, todos menos uno resultaron de tipo silvestre, es decir, sin resistencia adquirida, frente a ambos fármacos. Los valores de corte epidemiológicos propuestos son de hasta 4,0 µg/ml para florfenicol y hasta 8,0 µg/ml para oxitetraciclina. La tiamulina aparece como alternativa, con un valor de corte de hasta 1,0 µg/ml (Irgang et al., 2021).
Ese panorama tiene dos matices. La comparación de genomas de cepas chilenas encontró genes asociados a resistencia a tetraciclinas y fluoroquinolonas en parte de los aislados (Saldarriaga-Córdoba et al., 2021). Y una revisión de 2026 advierte que la vigilancia sistemática de resistencia en Tenacibaculum sigue siendo limitada en Chile, con reportes de susceptibilidad reducida que podrían traducirse en fracasos terapéuticos no reconocidos como tales (Camacho-Méndez et al., 2026).
Los datos oficiales muestran una desproporción llamativa. En el primer semestre de 2025, la Tenacibaculosis explicó el 27,2% de la mortalidad infecciosa del Atlántico en mar, pero solo el 1,11% de los antimicrobianos usados en ciclos cerrados se atribuyó a ese diagnóstico, frente a 94,82% del SRS. El florfenicol representó el 96,89% del total, y el 99,5% se administró por vía oral. Las razones de esa diferencia no están estudiadas. Dos hipótesis plausibles, que no son hallazgos publicados, son que los tratamientos en coinfección se registren bajo el diagnóstico de SRS y que los peces con lesiones orales consuman menos alimento medicado, lo que reduciría la utilidad de la vía oral en los casos más graves.
ADL Diagnostic Chile recomienda tratar temprano, con un diagnóstico que incluya piel y órganos internos para no confundir la causa primaria en casos de coinfección (Bustos, 2026).
Prevención y vacunas
En Chile no hay vacuna comercial contra T. dicentrarchi, y según ADL Diagnostic Chile tampoco existe una vacuna para salmón contra la enfermedad en otros países (Bustos, 2026). El avance más reciente es chileno: un prototipo basado en la cepa TdCh05 de T. dicentrarchi, desarrollado por la Universidad Andrés Bello y el centro INCAR, redujo la mortalidad acumulada de 73,3% en el grupo control a 50% en los peces vacunados durante un desafío experimental, publicado en septiembre de 2026. Los propios autores señalan que la protección podría ser adecuada frente a exposiciones menores, más cercanas a las de un centro de cultivo, pero que eso requiere nuevas evaluaciones antes de su uso productivo.
El obstáculo de fondo es la diversidad del patógeno. Cuatro tipos antigénicos de T. dicentrarchi circulan en Chile, siete especies del género se han confirmado en centros marinos y las cepas de distintos hospederos difieren en sus genes de virulencia. Una vacuna tiene que cubrir esa variación.
Sin vacuna, la prevención se apoya en el manejo:
- Reducir el daño a la piel en cada manejo: aglomeración, bombeo, despioje y traslados.
- Considerar el riesgo bacteriano posterior al elegir el método de desparasitación contra Caligus.
- Vigilar piel, boca, aletas y branquias en las semanas siguientes a un tratamiento mecánico o térmico.
- Ingresar smolts de buena calidad y condición corporal.
- Diagnosticar temprano, con muestreo de piel y órganos internos.
En etapa de investigación hay probióticos del grupo Roseobacter, que matan a distintas especies de Tenacibaculum con eficacia desigual, y bacteriófagos específicos del género. Ninguno está disponible como herramienta de campo.
Impacto productivo
Con cerca de un tercio de la mortalidad infecciosa del salmón del Atlántico en mar, la Tenacibaculosis es la segunda enfermedad infecciosa en importancia para la especie más producida en Chile. A la mortalidad se suman el deterioro del bienestar por lesiones orales y cutáneas, que pueden reducir la ingesta de alimento, y el uso de antimicrobianos en una industria que busca reducirlo. Su relación con el Caligus agrega un costo indirecto: cada tratamiento antiparasitario que daña la piel aumenta el riesgo de un brote bacteriano posterior.
La discusión sobre alternativas de control de Caligus que reduzcan el manejo, como el cultivo en profundidad, se revisa en el artículo Jaulas sumergidas contra Caligus: por qué en Chile podrían rendir más que en Noruega.
Referencias
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Cómo citar esta ficha
Conejeros, A. (2026). Tenacibaculosis. Guía de enfermedades, Evidencia Vet. URL permanente: https://evidenciavet.cl/acuicultura/enfermedades/tenacibaculosis/.