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ViralVacunación rutinariaZoonosisNotificación obligatoria SAG

Las vacunas comerciales se usan de forma rutinaria en la industria avícola chilena. Existen vacunas vivas de cepas lentogénicas (Hitchner B1, La Sota y otras) e inactivadas en emulsión oleosa.

Enfermedad de Newcastle

Sinónimos: Newcastle, ENC, Infección por paramixovirus aviar tipo 1 virulento, Pseudopeste aviar · Inglés: Newcastle disease

Especies afectadas y susceptibilidad

La enfermedad afecta a gallinas, pavos y muchas otras aves domésticas y silvestres. La gravedad varía mucho según la cepa del virus, la especie y las infecciones que la acompañan (OMSA, s. f.).

Columbiformes. Palomas y tórtolas se infectan con frecuencia. En Chile, la tórtola fue una de las especies más afectadas en 2024 (SAG, 2024b).

Personas. El virus puede causar conjuntivitis en personas expuestas (OMSA, s. f.).

El agente

El agente es el paramixovirus aviar tipo 1 (APMV-1), un virus ARN de la familia Paramyxoviridae (OMSA, s. f.).

Cepas virulentas y no virulentas. No todos los APMV-1 causan la enfermedad. Para efectos oficiales, una cepa es virulenta si su índice de patogenicidad intracerebral en pollitos es de 0,7 o más, o si la secuencia de su proteína F tiene las características de las cepas virulentas (OMSA, s. f.).

Patotipos. Las cepas lentogénicas casi no causan enfermedad y son la base de las vacunas vivas. Las mesogénicas suelen dar signos respiratorios, con secuelas nerviosas y mortalidad menor al 50%. Las velogénicas causan los cuadros más graves; la forma viscerotrópica se caracteriza por hemorragias intestinales (OMSA, s. f.).

Epidemiología en Chile

Libre en aves comerciales. Chile no registra casos de Newcastle en aves comerciales desde 1975 y se considera libre según las normas internacionales de sanidad animal (SAG, 2024b).

Vigilancia. En 2023 el SAG hizo 800 muestreos de Newcastle, 507 de ellos asociados a denuncias, y el plan anual cubrió 154 planteles. Hubo dos casos en aves silvestres columbiformes, pero el virus no fue patógeno para pollos en la prueba de patogenicidad intracerebral (SAG, 2024a).

Tórtolas en 2024. A comienzos de 2024 el SAG confirmó la enfermedad en tórtolas juveniles, con un foco en la Región Metropolitana y seis en la de Valparaíso. Los planteles comerciales en un radio de 10 km quedaron bajo vigilancia clínica semanal (La Tercera, 2024). Después hubo detecciones en el norte, el centro y el sur del país. En abril de 2024 el SAG prohibió la caza de tórtolas en toda la temporada, por el daño que el brote causaba a la especie. No hubo casos en aves comerciales (SAG, 2024b).

Traspatio. Entre 2013 y 2015 se analizaron 1.579 hisopados de 328 planteles de traspatio de la zona central, en 364 grupos. Seis grupos de gallinas resultaron positivos al virus por RT-PCR: uno en Valparaíso y cinco en O’Higgins. Podría tratarse de cepas lentogénicas de aves silvestres o de cepas vacunales llegadas desde la industria (Baumberger et al., 2018).

Lo que esto implica. El virus circula en aves silvestres chilenas. La condición de país libre depende de que no llegue una cepa virulenta a planteles comerciales, y de la vacunación y la bioseguridad que lo impiden.

Lo que no se sabe. Los informes públicos revisados no indican si el virus de las tórtolas de 2024 era virulento para gallinas. Tampoco se encontraron datos de cobertura de vacunación en aves de traspatio.

Transmisión y factores de riesgo

El virus se elimina por las secreciones respiratorias y las heces (OMSA, s. f.). Se transmite por contacto directo entre aves y por equipos, vehículos, ropa y calzado contaminados.

Factores de riesgo:

  • Contacto con aves silvestres, sobre todo columbiformes, que en Chile mantienen la circulación del virus (SAG, 2024a, 2024b).
  • Aves de traspatio sin vacunar cerca de planteles comerciales (Baumberger et al., 2018).
  • Fallas en la vacunación. En 2026, Castilla y León, en España, sumó 26 focos al 31 de julio: 19 planteles de pollos de engorde, 6 de gallinas de postura y uno de recría, con cerca de 1,7 millones de aves. La respuesta fue hacer obligatoria la vacunación en todos los planteles comerciales desde septiembre de 2026, con al menos dos dosis (Agronews Castilla y León, 2026).

Signos clínicos

Los signos dependen de la cepa, la especie y las coinfecciones (OMSA, s. f.).

Formas graves: decaimiento, diarrea, edema de la cabeza y signos nerviosos como la tortícolis, con mortalidad alta (OMSA, s. f.).

Pollo de engorde con tortícolis, uno de los signos nerviosos de la enfermedad de Newcastle.

Pollo de engorde con tortícolis, uno de los signos nerviosos de la enfermedad de Newcastle.

Signo clínico · Fotografía: L. Mahin, vía Wikimedia Commons (Fåsse pesse toirtchaedje cô1.jpg) · CC BY-SA 3.0

Formas mesogénicas: signos respiratorios, a veces con secuelas nerviosas, y mortalidad menor al 50% (OMSA, s. f.).

En ponedoras: huevos de cáscara blanda o cese de la postura (OMSA, s. f.).

Lo que esto implica. En un plantel vacunado, la infección por una cepa virulenta puede pasar como una caída de postura sin otros signos. Un cuadro nervioso con mortalidad alta, en cualquier tipo de ave, obliga a denunciar.

Hallazgos de necropsia

Las lesiones hemorrágicas del intestino son frecuentes en la forma viscerotrópica (OMSA, s. f.). También pueden verse petequias en el proventrículo y la molleja.

Pollitos de 14 días con enfermedad de Newcastle: petequias en el proventrículo y la molleja, e inflamación del duodeno vista por fuera y por dentro.

Pollitos de 14 días con enfermedad de Newcastle: petequias en el proventrículo y la molleja, e inflamación del duodeno vista por fuera y por dentro.

Necropsia · Imagen: Lucyin, vía Wikimedia Commons (Fåsse pesse poyons 14dj prumî boyea drovou.jpg) · CC BY-SA 3.0

Las hemorragias del proventrículo no son exclusivas de Newcastle: también aparecen en la influenza aviar de alta patogenicidad (Lean et al., 2022). Por eso la necropsia orienta, pero no confirma.

Histopatología

La histopatología no confirma la enfermedad. La inmunohistoquímica permite ver el antígeno viral en los tejidos, por ejemplo en la conjuntiva.

Virus de Newcastle virulento en la conjuntiva de una gallina, teñido de café por inmunohistoquímica.

Virus de Newcastle virulento en la conjuntiva de una gallina, teñido de café por inmunohistoquímica.

Histopatología · Imagen: Dr. Peter Hooper, CSIRO, vía Wikimedia Commons (CSIRO ScienceImage 325) · CC BY 3.0

Diagnóstico de laboratorio

Lo hace el laboratorio oficial del SAG a partir de la denuncia.

Muestras (OMSA, s. f.):

  • Aves vivas: hisopados traqueales u orofaríngeos y cloacales, o heces frescas.
  • Aves muertas: contenido intestinal o hisopado cloacal, hisopados traqueales u orofaríngeos, y pulmón, sacos aéreos, intestino, bazo, riñón, tonsilas cecales, encéfalo, hígado y corazón. El encéfalo se toma y procesa aparte, primero.

Pruebas (OMSA, s. f.):

  • RT-PCR, de preferencia en tiempo real, como tamizaje. Luego se secuencia el gen F para saber si la cepa es virulenta y a qué genotipo pertenece.
  • Aislamiento en huevos embrionados libres de patógenos específicos: método de referencia, lento y laborioso.
  • Índice de patogenicidad intracerebral: reservado para casos puntuales, como el primer aislamiento de un brote.
  • Serología: la inhibición de la hemaglutinación es la prueba más usada, junto con el ELISA. En aves vacunadas sirve para seguir la respuesta a la vacuna.
Cuándo sospechar la enfermedad de Newcastle, cómo se confirma y qué vacunas existen.

Cuándo sospechar la enfermedad de Newcastle, cómo se confirma y qué vacunas existen.

Esquema · Elaboración propia, Evidencia Vet · A partir de OMSA (s. f.), SAG (2024a, 2024b) y Baumberger et al. (2018)

Diagnóstico diferencial

Tratamiento

No existe tratamiento. Un plantel con una cepa virulenta confirmada se maneja según las instrucciones del SAG, que incluyen el sacrificio sanitario. El Seguro de Enfermedades Exóticas en Aves cubre estos sacrificios (aviNews, 2026).

Pronóstico

Depende de la cepa. Con cepas velogénicas, la mortalidad puede ser muy alta (OMSA, s. f.); con cepas lentogénicas, la infección pasa casi sin signos.

Prevención

Vacunación. En Chile las vacunas comerciales se usan de forma rutinaria en la industria (SAG, 2024b). Según la OMSA (s. f.):

  • Vacunas vivas lentogénicas, como Hitchner B1 y La Sota.
  • Vacunas inactivadas en emulsión oleosa, por vía intramuscular o subcutánea.
  • Vacunas recombinantes, con el gen del virus de Newcastle insertado en otro virus, como el herpesvirus del pavo.

Bioseguridad. Evitar el contacto con aves silvestres, en especial palomas y tórtolas, y controlar el ingreso de personas, vehículos y equipos.

Traspatio. La vacunación y el manejo sanitario de las aves de traspatio cercanas a planteles comerciales reducen el riesgo de que el virus pase de las aves silvestres a la industria.

Denuncia. Toda ave con signos nerviosos y mortalidad, o toda ave silvestre muerta en grupo, se informa al SAG. El SAG pide no manipular aves silvestres muertas o enfermas (SAG, 2024b).

Riesgo zoonótico

Conjuntivitis. Las personas expuestas por vía ocular a virus virulento pueden presentar conjuntivitis en unas 24 horas. Es pasajera, dura dos o tres días, en general no afecta la córnea y no se transmite entre personas (OMSA, s. f.). En Chile se han descrito casos leves de conjuntivitis en personas que trabajan con aves enfermas (SAG, 2024b).

Protección. Protección ocular y guantes al manipular aves enfermas o muertas, y al trabajar en laboratorio con el virus.

Notificación. Es enfermedad de denuncia obligatoria al SAG (SAG, 2024a).

Referencias

Cómo citar esta ficha

Conejeros, A. (2026). Enfermedad de Newcastle. Guía de enfermedades, Evidencia Vet. URL permanente: https://evidenciavet.cl/monogastricos/enfermedades-aves/enfermedad-de-newcastle/.